Un Día en la Vida de un Misionero Español: Fray Alonso de Benavides, 1630

Illustration of the Alamo as a mission as imagined in 1883.
Ilustración de El Álamo como la misión imaginada en 1883.

Por William Ludwell Sheppard (1833-1912). Cortesía de Wikimedia Commons.

Conocido como el Custodio y Conversión de San Pablo, el recién nombrado prelado para las misiones de Nuevo México, Fray Alonso de Benavides, llegó con la caravana de suministros de 1626. Acompañado por doce franciscanos, se unieron a los catorce misioneros ya residentes en Nuevo México. La llegada de Benavides marcó un nuevo comienzo para las misiones neomexicanas. El incansable fraile, que tenía los títulos de Padre Custodio y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, trabajó duro en el amplio terreno misionero, promoviéndolo con su prolífica pluma. Escrito para el Papa y el rey de España, su Memorial de 1630 y la versión revisada de 1634, fueron publicados en cinco idiomas antes de finales de siglo XVII. Siendo una rama de la Iglesia colonial mexicana, las misiones de Nuevo México no fueron distintas de otras provincias misioneras de las Américas. En su Memorial, Benavides ofreció una amalgamada, aunque idealizada, visión de "las piadosas tareas de los frailes en estas conversiones".

Sobre un día en la vida de un misionero, Benavides, viendo a través de los ojos de un misionero colonial, escribió una descripción de la rutina diaria de un fraile que se podría aplicar en cualquier lugar de las Américas durante el período colonial español. El Memorial de Benavides embelleció los éxitos de las misiones de Nuevo México, haciendo caso omiso del punto de vista de los indios americanos, en particular del "antimisión" de los indios Pueblo. A menudo expresaban su visión como un rechazo a los misioneros. Cuando la resistencia pasiva fracasaba, los indios volvían a la rebelión armada. A pesar de sus objetivos, los frailes se establecían en última instancia, para trabajar con los imperfectamente convertidos indios cristianos, que combinaban cristianismo, espiritualidad y creencias nativas en sus costumbres y tradiciones. Los misioneros habían cumplido los objetivos del gobierno español de pacificar la frontera, y la pretensión de la Iglesia de salvar almas y difundir el cristianismo.
“Dance, San Ildefonso Pueblo, New Mexico, 1942.”
“Danza, San Ildefonso Pueblo, Nuevo México, 1942.”

Foto: Ansel Adams. Cortesía de los Archivos Nacionales.

La descripción universal de Benavides de un día en la vida de un misionero, resonó en las vidas cotidianas de los misioneros en tierras lejanas. Escribió:

Como aquella tierra está tan remota y apartada y (por) las dificultades de tan largos caminos de un año de viaje, aunque hay muchos religiosos que desean dedicarse a aquellas conversiones vense [i] imposibilitados de poderlo hacer por su pobreza, y así sólo pasan allá los que el Rey Católico envía a su costa con tan excesivos gastos que sólo su real celo [ii] los puede suplir, y (por) esta causa hay por allá tanta falta de religiosos que en los más de los conventos no hay más de un religioso en cada uno y éste tiene a su cargo de administración, cuatro, seis y más pueblos comarcanos [iii] en medio de los cuales está como (an)torcha encendida para alumbrar a todos, así en lo espiritual como en lo político. Viven dentro del convento con él más de veinte indios dedicados al servicio de la iglesia que por sus turnos se van remudando [iv] porteros, sacristanes, cocineros, campaneros, hortelanos, refitoleros [v] y otros. Estos hacen sus oficios con la compostura y cuidado como si fueran frailes y tienen su oración a primera noche [vi] de comunidad rezando todas las oraciones con grande devoción delante de alguna imagen.

En todos los pueblos a donde vive el religioso tiene sus escuelas de rezar, de cantar, de tañer [vii] y otras curiosidades. Pues luego en amaneciendo uno de los indios cantores que le cabe por semana [viii] viene a tañer la campana a prima [ix], al sonido de la cual vienen los que cursan aquellas escuelas y las barren muy bien. Y los cantores cantan prima en el coro a todo lo cual ha que asistir el religioso y advierte los que han faltado de venir a aquel ministerio para reprenderlos después. Estando todo limpio y aseado vuelven a tañer la campana y todos van cada uno a deprender su facultad [x], y el religioso recorriendo todas las decurias [xi] porque estén con cuidado [xii]. A esta hora acuden a avisarle si hay algunos que quieren casarse para prevenirlos y enseñarles conforme el santo concilio, si hay algunos enfermos o sanos que se quieren confesar para comulgar a la misa, y otras muchas cosas que le vienen a comunicar. Y habiendo estado en este ejercicio hora y media, se tañe a misa [xiii], entran todos en la iglesia y el religioso les dice misa y les administra los Sacramentos. Acabada la misa se ponen todos en sus categorías y por sus memorias se cuentan los que faltan para reprenderlos después. Hecha la cuenta se hincan de rodillas a la puerta de la iglesia y cantan la salve en su propia lengua, y acabada dice el religioso "loado sea el santísimo sacramento", y los despide amonestándolos primero la compostura con que han de ir y entrar en sus cosas [xiv].

Mission Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Acuña
View atop Concepcion.

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A la hora de comer todos los pobres del pueblo que no están enfermos vienen a la portería y los cocineros del convento les tienen prevenida [xv] suficiente comida que les administra el religioso, y a los enfermos se les envía a sus casas. Después de comer siempre se le ofrece al religioso ir a alguno de los pueblos comarcanos a hacer alguna confesión y a ver si se descuidan en la escuela de los muchachos que deprender a rezar;y ayudar a misa, que esto está a cargo de los sacristanes, tener siempre una docena de muchachos para servicio de la sacristía y enseñarles a ayudar a misa y a rezar.

A horas de vísperas [xvi] se vuelve a tañer a vísperas [xvii] y las vienen a cantar los cantores semaneros, y conforme la gravedad de las fiestas así las celebran con canto de órgano y lo mismo es en las misas;y lo mira y registra todo el religioso, de la suerte que se hizo a la mañana [xviii].

El día de fiesta dice misa muy de mañana al pueblo, y administra los sacramentos y predica, y luego va a decir segunda misa al pueblo que le cabe por su turno [xix] a donde hace lo propio y se vuelve a su convento, y a estas dos misas acude toda la gente de su parcialidad [xx] conforme la cercanía a donde se le dice.

Mission San Jose brochure
Más que una iglesia, la misión de San José era una comunidad agrícola.

Del fascículo de la Misión de San Jose. Cortesía del Servicio de Parques Nacionales.

Uno de los días de la semana más desocupado está dedicado para el baptismo [xxi], y así todos los que se han de baptizar [xxii] vienen a la iglesia aquel día, si no es que se ofrece alguna necesidad, que entonces se hace a cualquiera hora, y con grande curiosidad se escriben (sus nombres) en un libro, y en otro los casados y en otro los muertos.

Una de las mayores ocupaciones del religioso es ajustarlos en los pleitos que tienen unos con otros, que como le tienen por padre, a él vienen con cualquiera dificultad, y se trabaja en conformarlos [xxiii] y si es en materia de tierras y haciendas es fuerza ir con ellos a señalarlos los términos [xxiv] y pacificarlos.

Para el sustento de todos los pobres del pueblo hace el religioso que siembren alguna sementera [xxv] y que críen ganado, y si lo dejase a su gusto y arbitrio no harían nada, y así el religioso los obliga y los industria [xxvi] de tal suerte que con la carne sustenta todos los pobres y paga algunos oficiales que vienen a fabricar los templos, y con la lana viste a todos los pobres, y el mismo religioso también come y viste de esto. Todas estas ruedas de este reloj ha de traer muy ajustadas el religioso, sin descuidarse un punto, porque sin esto totalmente se perdería [xxvii].

Lo principal es el buen ejemplo con que vienen, que fuera de la propia obligación del estado, los obliga a ello el verse en conversión adonde solo se trata de Dios, y cada día la muerte al ojo [xxviii], viendo martirizar hoy uno y mañana otro de sus compañeros, deseando que les coja aquella buena suerte en el ejercicio de vida perfecta.



[i] Se ven

[ii] Interés

[iii] Cercanos

[iv] Reemplazando

[v] Los que cuidan del refectorio: la habitación destinada para juntarse a comer

[vi] A la caída de la noche, al anochecer

[vii] Tocarun instrumento musical de percusión o de cuerda, en especial una campana

[viii] Le toca su turno semanal

[ix] Una de las siete horas canónicas, que se canta a primera hora de la mañana

[x] A aprender su especialidad

[xi] Grupos de estudiantes

[xii] Para asegurarse de que sean cuidadosos con lo que están haciendo

[xiii] Se toca la campana para llamar a misa

[xiv] Advirtiéndoles sobre cómo comportarse y proceder con sus tareas

[xv] Preparada

[xvi] Al anochecer

[xvii] Una de las horas del oficio divino que se dice después de la nona, y que antiguamente solía cantarse hacia el anochecer

[xviii] El religioso supervisa todo, igual que en la mañana

[xix] Al pueblo que le toca por turno

[xx] Cada una de las agrupaciones en que se dividían o dividen los pueblos primitivos

[xxi] Bautismo

[xxii] Bautizar

[xxiii] Conciliarlos

[xxiv] Es necesario ir con ellos para marcar los límites de las tierras

[xxv] Simiente, semillas

[xxvi] Instruye, adiestra

[xxvii] Si falla alguna pieza del engranaje se echaría a perder todo el mecanismo = sistema.

[xxviii] La muerte acecha a diario

por
Joseph P. Sánchez, PhD

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