4. Medios

Ricardo Flores Magnon (izquierda) y su hermano Enrique, 1917
Ricardo Flores Magnon (izquierda) y su hermano Enrique, 1917

Más de 200 años de medios de comunicación latinos en los Estados Unidos

Félix F. Gutiérrez

 

En la primavera de 2006, millones de personas se concentraron en más de 100 manifestaciones a favor de una reforma migratoria más humanitaria en centros metropolitanos como Los Ángeles, Washington D.C. y la ciudad de Nueva York y en ciudades del interior como Des Moines en Iowa, Garden City en Kansas y Omaha en Nebraska. Además de la alta asistencia, un aspecto a destacar de estas protestas no violentas fue que ningún líder u organización les estaba dirigiendo. Ni César Chávez, Martin Luther King Jr. o Mahatma Gandhi incitaron a la gente a manifestarse o liderar marchas que parecían surgir de forma espontánea desde finales de marzo hasta mayo de 2006.

Las principales emisoras de noticias, cogidas por sorpresa por estas manifestaciones masivas, se apresuraron a informar de que se había despertado "el gigante latino", tal y como lo apodó el Washington Post.  Rápidamente se reconoció el mérito de los medios de comunicación latinos por haber conseguido tan elevadas tasas de participación. La agencia de noticias Associated Press hizo la siguiente declaración después de las primeras manifestaciones de marzo: "los medios de comunicación en español organizaron las protestas". La mayoría de las historias se centraron en la radio en español. Un artículo de Los Angeles Times se tituló "Cómo los DJs pusieron en marcha a 500.000 manifestantes".1 A pesar de que grandes personalidades de la radio como Eduardo Sotelo (El Piolín), líder matutino de las estaciones de Univisión en todo el país, se encargaron activamente de hacer correr la voz sobre las manifestaciones, -dónde tendrían lugar y quiénes debían participar-, ellos no fueron las únicas voces de los medios latinos que encabezaban las marchas. Las cadenas de televisión en español Univisión y Telemundo proporcionaron una rápida y anticipada cobertura y asesoramiento, al igual que hicieron los periódicos latinos. En la mañana del día de la primera manifestación en el sur de California el titular del periódico de Los Ángeles, La Opinión, decía: "¡A Las Calles!”. Al día siguiente, una foto de media página con los 500.000 fuertes manifestantes en la puerta del Ayuntamiento ocupó el titular "Megamarcha".

Muchos reportajes en inglés trataron el tema del activismo como algo nuevo para los latinos y sus medios de comunicación. No tuvieron en cuenta el tiempo de planificación de las marchas ni el récord de apoyo a los medios latinos en representación de sus comunidades. Un reportaje que tuvo mucha repercusión fue el del NewsHour with Jim Lehrer, una entrevista con dos latinos que trabajaban en los medios en la que comenzó preguntándoles si estas manifestaciones suponían un "nuevo papel para los medios de comunicación en español o si era algo que ya llevaba con nosotros mucho tiempo". 2

Un entrevistado del sur de California respondió que el activismo no era algo nuevo para los medios latinos de esa región. En 1855, el primer periódico en español en Los Ángeles, El Clamor Público, servía para exigir abiertamente la igualdad de derechos a raíz de la toma de control de Estados Unidos (EE.UU.) sobre California en 1848. Otros ejemplos citados incluyen la fuerte oposición por parte del famoso locutor de radio de Los Ángeles, Pedro J. González, contra las repatriaciones forzosas de los mexicanos y sus familias en la década de 1930 con la Gran Depresión así como la crítica cobertura de La Opinión acerca de la Operation Wetback (Operación Espalda Mojada) del Departamento de Justicia de los EE.UU. en la década de 1950.3 La “Defensa de la comunidad” se convirtió en el objetivo de algunos periódicos latinos durante todo el siglo XIX y XX. La concurrencia de entre 3,5 a 5 millones de personas en las manifestaciones, la importancia de la cobertura informativa por parte de los medios de comunicación latinos así como los espectadores poniéndose al día para entender y compartir la historia a un público predominantemente anglo evidenció una vez más que la tensión entre los medios de comunicación estadounidenses y los latinos ha existido durante siglos.

Los medios de comunicación estadounidenses son publicaciones, emisiones y medios digitales en inglés dirigidos a una audiencia general estadounidense. En este grupo entrarían la mayoría de las cadenas y canales de televisión, periódicos de tirada nacional, revistas y películas. Tienen el objetivo de captar la atención de los espectadores, lectores y oyentes ofreciendo noticias, programas o películas que sean interesantes para personas de diferentes razas, edades, sexos, nivel adquisitivo y otras categorías demográficas.

A pesar de llegar a audiencias multiculturales y multirraciales, los medios en inglés han tendido a juzgar a las personas de diversas culturas bajo el prisma de la normatividad anglo. Este punto de vista dividido en “nosotros y los otros” ha ofrecido imágenes, cobertura e informes menos precisos de las personas de color y de sus comunidades. Esto es especialmente evidente en la representación y cobertura de los latinos por parte de los medios en inglés.

 

Los medios de comunicación latinos se producen por, para o sobre los latinos y sus comunidades. Su éxito con la audiencia y en última instancia con los anunciantes, se basa en estar al tanto de las numerosas y diversas actividades y temas de interés para los latinos en los EE.UU. Estos medios están muy unidos a sus audiencias y juegan un papel muy importante en la explicación de los EE.UU. a sus lectores, oyentes y espectadores, al tiempo que cubren las noticias de América Latina. "En los principales medios de comunicación, casi la única vez que se habla de las minorías es cuando se trata de crímenes o de prestaciones sociales, es decir, algo negativo", observó el profesor de UCLA David Hayes-Bautista en un informe de la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos  del año 1994. "En los medios de comunicación en español, también se puede ver el interés humano, el arte y las historias de los deportes... los latinos quedan reducidos a un único tema en los medios de comunicación estadounidenses, mientras que en los hispanos se engloba a toda la comunidad."4

Los diferentes roles de los medios descritos por Hayes-Bautista se evidencian en la frecuente disparidad existente en las imágenes, representaciones y cobertura de los medios estadounidenses y los latinos. Los medios en inglés han solido ofrecer a un público predominantemente blanco una visión muy limitada de los latinos. Los medios de comunicación latinos en español, inglés o ambos idiomas han cubierto e informado acerca de una gama más amplia de actividades, problemas y perspectivas para el público latino. Históricamente, los medios estadounidenses han ofrecido puntos de vista externos sobre los latinos y sus vidas en los EE.UU. Por su parte, los medios latinos han proporcionado una visión más completa del estilo de vida de latinos que de otro modo habría sido ignorada o malinterpretada. En última instancia, estos medios de comunicación también se han convertido en un registro de los latinos y sus vivencias en los EE.UU. Este ensayo será el primero en explorar la cobertura y representación de los latinos en los medios de comunicación estadounidenses así como las múltiples funciones que han tenido los medios de comunicación latinos a lo largo de los siglos.

 

Cobertura de los latinos en los medios de comunicación estadounidenses

Históricamente, el papel de los medios de comunicación estadounidenses en relación con los latinos ha sido cubrir o representar a este grupo mediante el entretenimiento de masas y la prensa escrita con imágenes, temas e historias que interesen y atraigan a una gran audiencia. Es un papel fuertemente arraigado a la tradición literaria5 y los medios de entretenimiento estadounidenses.6

Durante mucho tiempo las principales imágenes de los latinos en la ficción, el cine y la televisión han sido personificadas por bandidos grasientos, mamacitas gordas, latin lovers románticos, obreros perezosos que se duermen bajo sombreros, mexicanos de mal genio, revolucionarios violentos, sirvientes fieles, miembros de bandas y señoritas atractivas con blusas escotadas. Cuando se les ve en la pantalla o la página, los personajes estereotipados rápidamente proyectan una imagen a la audiencia sobre cómo es el personaje y qué papel va a tener a medida que se va desarrollando la trama. Este encasillamiento surge en los programas de entretenimiento y la literatura popular. Muchos de estos estereotipos se hicieron famosos durante la época de la revolución industrial, cuando la literatura popular como los folletines se publicaron y distribuyeron por todas partes. Rápidamente, las primeras películas se hicieron eco de ellos y lo repitieron hasta la saciedad. Durante el siglo XX, Hollywood apenas permitió variedad en los papeles otorgados a los latinos. Después de ganar un Óscar por su papel en la película de 1962 West Side Story, a la actriz de origen puertorriqueño Rita Moreno se le encasilló en su personaje y por ello no volvió a rodar ninguna otra película en los siguientes siete años. En lugar de eso, se hizo una carrera que la convirtió en la única artista latina en ganar los cuatro premios más importantes del mundo del espectáculo: un Oscar, un Tony, un Emmy y un Grammy.

A finales del siglo XX, la creciente audiencia latina e grupos de apoyo como Nosotros y Justicia brindaron más oportunidades para los productores, escritores, directores y actores. En el cine se ofreció más variedad de papeles para las latinas y los latinos. Sin embargo, seguían existiendo muchos de los viejos estereotipos con personajes encasillados, a pesar de estar ambientados en la actualidad. 7 Casi tan antiguos como estas imágenes estereotipadas son los esfuerzos de los medios de comunicación latinos para abogar por una participación más auténtica en el cine y la radiodifusión. Ya en 1911, el periódico La Crónica de Laredo, Texas, luchó contra los estereotipos que caracterizaban a los latinos y los nativos americanos como "villanos y cobardes" en las populares películas de vaqueros. También señaló que los mexicanos "y otras razas latinas... son generalmente los más difamados en este tipo de magníficas películas estadounidenses". La Crónica animó a otros periódicos latinos a unirse a las protestas de los teatros y directores de cine, percatándose de que las familias latinas a menudo se marchaban de los cines cuando veían esas representaciones que "en realidad no nos representan."8

A finales de 1960, los medios de comunicación estadounidenses tenían como objetivo a los latinos siempre insatisfechos con las imágenes que se proyectaban de ellos en los medios de la industria del espectáculo. También se opusieron a  imágenes publicitarias estereotipadas como la del Frito Bandito. Estas preocupaciones provocaron protestas por parte de los gobiernos de América Latina, así como verdaderos retos legales para las cadenas y esfuerzos para la inclusión dirigidos tanto a los medios de comunicación estadounidenses como a sus anunciantes.9 Además de los estereotipos en la literatura, el cine, la radiodifusión y la publicidad, los medios de comunicación estadounidenses han evitado durante mucho tiempo la cobertura diaria de las comunidades latinas y, a menudo se han centrado en narrar historias que muestran a los latinos como una amenaza para la sociedad estadounidense. A diferencia de las imágenes de ficción, estas noticias se presentaban como hechos verídicos al contar con el respaldo de las organizaciones de los medios de comunicación. Sus raíces se remontan a los primeros años de la nación, cuando los expansionistas impulsados por lo que se conoció como el Destino Manifiesto, pusieron su mirada en los territorios controlados por España y México.

Estas historias refuerzan la historia comúnmente aceptada del desarrollo nacional al retratar a los EE.UU. como un país benévolo y liberador destinado a llevar a los territorios y sus ciudadanos a un progreso más civilizado y visionario. A los habitantes de las islas del Caribe y el hemisferio sur, así como los de las tierras apropiadas por los EE.UU. en las guerras de conquista se les calificó de ser un obstáculo, puesto que necesitaban a los yankees para conseguir una vida mejor. Poco después de que los EE.UU. declararan la guerra a México en 1846, el gran Walt Whitman, escribió en el periódico Brooklyn Eagle: “México, un país desgraciado e ineficiente, con sus supersticiones, parodia de la libertad y tiranía real de unos pocos sobre muchos… ¿qué tiene que ver México con la gran misión de poblar el Nuevo Mundo con una raza noble? Somos nosotros los que lograremos esa misión!". Unos años antes, Richard Henry Dana informó en su famoso libro Two Years Before the Mast que los mexicanos que vivían en California eran demasiado perezosos para desarrollar sus propias tierras y apuntó: "únicamente el carácter de la gente está evitando que Monterrey se convierta en una gran ciudad."

Los años previos a la guerra de 1898 entre España y EE.UU. continuaron con el espíritu periodístico del Destino Manifiesto. Detallados dibujos, impresionantes titulares y noticias unilaterales  acerca del dominio colonial de España sobre Puerto Rico, Cuba y las Filipinas fueron noticia en los periódicos de los gigantes mediáticos Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, entre otros. Los EE.UU. fueron retratados como el libertador del pueblo oprimido por España.10 Hearst se inventó historias de atrocidades españolas cometidas en el Caribe e incluso antes de que se declarara la guerra en 1898, envió a un periodista para rescatar a Evangelina Cisneros, "la jovencita cubana de cuento de hadas" de "las infamias de la vida en una prisión española" en Cuba.11 En el libro de 1898 The Spaniard in History, James C. Fernald observó que: "no se debe confiar en los españoles el control de una raza débil o sometida. El arma utilizada en nombre de los oprimidos de Cuba no debe enfundarse hasta que el poder español haya dejado de tocar con su desgracia el mundo occidental."12

En momentos en los que las actividades de los latinos fueron noticia durante todo el siglo XX, se continuaron emitiendo imágenes de los latinos como un pueblo más débil o menos comprometido que seguía necesitando la ayuda de los estadounidenses para poder progresar. La cobertura fue siempre escasa y a menudo, cuando ocurría, se centraba únicamente en los desastres naturales, la agitación social o las revueltas políticas en América Latina. Los medios de comunicación también retrataron a los latinos en los EE.UU. y en otros lugares como una amenaza para el status quo estadounidense, por ejemplo, con la llegada de cubanos al sur de la Florida a finales de los cincuenta y principios de la década de los sesenta.13

Una encuesta realizada en artículos de revistas sobre los mexicanos en los EE.UU. publicada por la guía Reader’s Guide to Periodical Literature from 1890 to 1970 reveló algunas historias y "a menudo los artículos mostraban crisis o matices negativos... cuando la fuerza laboral o la inmigración mexicana tuvo un impacto en la política nacional o cuando los latinos se involucraron en el conflicto civil.”14 Cuando los medios de comunicación estadounidenses cubrieron las historias de los latinos durante gran parte del siglo XX, los editores, directores de informativos y reporteros a menudo utilizaron palabras clave para provocar que los estereotipos de los latinos se vieran como una amenaza, como los “Zoot Suiters”  en la década de los cuarenta, los "Wetbacks" en los cincuenta, los "Chicano Militants" en los sesenta y los "Illegal Aliens" en los años setenta y ochenta.15 El mensaje subyacente era que esta gente representaban una amenaza tan grande que se necesitaban medidas extraordinarias para poder hacerlos frente.

Una búsqueda en la base de datos de las historias del New York Times uniendo "puertorriqueños" y "nacionalistas" entre 1940 y 1970 reveló más de 400 combinaciones de estas etiquetas, con la cobertura más grande en la década de 1950, cuando los nacionalistas amenazaron al gobierno y los intereses estadounidenses. Los puertorriqueños se incluyeron como uno de los cinco grupos de la ciudad de Nueva York “más allá del crisol cultural", al igual que en el libro del mismo título “Beyond the Melting Pot" de Daniel Patrick Moynihan y Nathan Glazer publicado en 1963. La sección del libro sobre los puertorriqueños incluye a los medios de comunicación en español, pero no hace ninguna mención a los medios de comunicación en inglés o a cómo sus informes calcularon aproximadamente a unos 720.000 puertorriqueños por encima del famoso crisol de culturas de la sociedad.16

El público en general no llegaba a comprender a los latinos debido a la ausencia de información diaria de noticias sobre ellos y al continuo enfoque en los problemas en el que se centraban los medios anglosajones. Un  artículo de 1967 de la revista Atlantic sobre los mexicano-americanos se titulaba "Una minoría que nadie conoce."17 Cuando los medios de comunicación nacionales de aquel momento investigaron sobre “la minoría que nadie conoce”, a veces estas historias revelaron más acerca de su propia falta de conocimiento o de sus prejuicios que de las realidades de las personas que trataban de dar a conocer. Un reportaje de la revista Time del año 1967 centrado básicamente en los latinos del este de Los Ángeles, informó acerca de “taquerías de mal gusto y divertidas cantinas”, “olor a vino barato”, “humos de freír tortillas”, y  “el incómodo ruido del español de la calle”18. Estos puntos de vista tan ajenos a la realidad no favorecieron el entendimiento intercultural sino que por el contrario, reforzaron los prejuicios de gran parte de la audiencia. Dos años más tarde Rubén Salazar, reportero de Los Angeles Times, admitió en una conferencia celebrada en San Antonio sobre “los medios de comunicación y los mexicano-americanos” que, para las salas de redacción “nunca había existido el maltrato hacia la comunidad mexicano-americana en el pasado”.

Salazar comentó que “apenas hubo presencia mexicano-americana”; de ahí que no se justificara una más amplia cobertura, a menos que se tratara –en mi opinión– de historias que fueron mal documentadas como los disturbios raciales de los pachucos en Los Ángeles a principios de la década de 1940 o más recientemente el efecto del programa bracero en los mexicano-americanos”. Salazar, que escribió una serie de prestigiosos artículos acerca de la comunidad de habla hispana de Los Ángeles en 1963, afirmó que los medios de comunicación estadounidenses encargados de informar sobre el activismo de finales de los años sesenta, deberían superar los estereotipos familiares para llegar a comprender y contar estas complejas historias. “A pesar de haber ignorado a los mexicano-americanos por mucho tiempo, ahora los medios de comunicación están dispuestos a hablar de ellos, mostrándose impacientes por las complejidades de la historia”, añadió. “Es como si a los medios, después de haber descubierto finalmente a los mexicano-americanos, no les hiciera gracia que bajo este grupo se encuentre un complejo chicano y no un posible gringo”19 Salazar fue uno de los pocos periodistas latinos cualificados que trabajaba para periódicos metropolitanos en los años 1950 y 1960 y que pudo predecir los problemas a los que podrían enfrentarse los medios de comunicación estadounidenses si éstos no buscaban la manera de emplear a latinos en sus plantillas. Una encuesta realizada en 1971 a los periódicos de Texas reveló que los latinos representaban sólo el 3,2 por ciento de los trabajadores de las editoriales en los periódicos encuestados, muchos de los cuales se encontraban en las ciudades fronterizas con México.20

Desde la década de 1970 hasta la actualidad, los periódicos y las emisoras de radio se han esforzado por reclutar, emplear y ascender a más latinos en las redacciones de prensa como parte de los esfuerzos generales por lograr una mayor diversidad, a pesar de que todavía existe una diferencia significativa entre la población y el empleo. En el año 2012, cuando los latinos alcanzaron el 16,7 por ciento de la población total del país, la Sociedad Estadounidense de Nuevos Editores (American Society of New Editors) informó que éstos comprendían el 4,07 por ciento de los periodistas en la prensa diaria. Por su parte, la Asociación de Noticias de Radio y Televisión Digital (Radio Television Digital News Association) confirmó que los latinos constituían el 7,3 por ciento de los empleados de la televisión local y el 2,6 por ciento de las emisoras de radio. Estos trabajadores han luchado por aumentar su participación y proporcionar una cobertura más completa y precisa de los latinos. En 1983, un equipo de 18 periodistas y fotógrafos de Los Angeles Times dirigidos por los editores Frank Sotomayor y George Ramos ganaron el premio Pulitzer Medalla de Oro por su Labor Social gracias a una serie de 21 capítulos sobre “la comunidad latina del sur de California”.21 Los latinos que fueron contratados para promover la diversidad en sus puestos de trabajo han ganado diversos premios Pulitzer y otros galardones nacionales por sus fotografías, reportajes y columnas, incluyendo dos premios Pulitzer otorgados a la periodista de origen cubano Liz Balmaseda del periódico The Miami Herald.

Incluso con los avances en el empleo y la cobertura, existen brechas significativas en la cobertura de noticias estadounidenses sobre los latinos. Aparte de los atletas, políticos y artistas latinos considerados celebridades, las historias de las actividades cotidianas de los latinos a menudo se dividen en dos grandes categorías. Por una parte, los latinos se perciben como gente con problemas  que, o bien causan inconvenientes para la sociedad en general, –como los pandilleros, narcotraficantes o residentes ilegales; o bien, se les etiquetan problemas asociados a los latinos como aprender inglés, mantener a sus familias con trabajos mal remunerados o tratar de construir una vida mejor en una nueva tierra.  Por otra parte, la otra categoría es la de las historias del zoo, donde los latinos celebran animadamente sus culturas en eventos como el Día de la independencia de Puerto Rico, el festival de la calle Ocho de Miami, o las fiestas en conmemoración del Cinco de Mayo. En estas historias se pueden observar a los latinos en sus trajes folclóricos cantando y bailando con la música de su tierra natal y disfrutando de la comida tradicional. A juzgar por la cobertura de noticias de los medios estadounidenses, es casi imposible darse cuenta de que la gente con problemas son las mismas personas que están cantando, bailando y felizmente celebrando las culturas latinas en las historias del zoo. Ambos tipos de noticias merecen un espacio en los medios, pero también lo hacen muchas otras actividades que los latinos están llevando a cabo en los EE.UU. y más allá.

Sin duda alguna, en la actualidad los latinos tienen una mayor visibilidad y variedad de imágenes en los medios de comunicación estadounidenses de la que tuvieron en la época previa a los esfuerzos concentrados para mejorar sus representaciones, cobertura y empleo llevados a cabo en la década de 1960. A día de hoy, las principales películas y programas de televisión cuentan con personajes latinos en su reparto y algunos incluso se idean en torno a estrellas y temas latinos.22 Algunos de ellos han presentado noticiarios nacionales y editado importantes periódicos. Sin embargo, a pesar de estos avances, en las últimas décadas la imagen que se ha proyectado de los latinos en los medios de comunicación estadounidenses ha sido subestimada y asociada a debates sobre la inmigración, el tráfico de drogas, las bandas juveniles o la educación bilingüe entre otros asuntos.23

 

Los medios de comunicación latinos

Los medios de comunicación latinos incluyen publicaciones, retransmisiones, largometrajes y medios digitales producidos por, para, o acerca de las personas en las comunidades latinas sobre las que están informando. Los medios estadounidenses observan a los latinos y sus estilos de vidas desde la perspectiva de un extranjero, mientras que por el contrario, los medios latinos lo hacen desde su propio punto de vista. Ambos utilizan las mismas publicaciones, retransmisiones, largometrajes, medios digitales y técnicas periodísticas para cubrir noticias, escribir historias o rodar películas. No obstante, los conocimientos, puntos de vista y audiencia de los medios de comunicación latinos normalmente realizan un trabajo más profundo que los medios de comunicación estadounidenses puesto que tienen una visión diferente de los latinos y de su papel dentro de la comunidad.

La principal diferencia entre estos medios de comunicación es el lenguaje. Los medios estadounidenses utilizan un solo idioma: el inglés. Por el contrario, los medios latinos pueden surgir en más de un idioma: español, inglés o incluso formatos bilingües que combinan ambas lenguas. El cambio de idiomas es sólo el primer paso en la comprensión de las complejas diferencias entre los medios latinos y los estadounidenses así como de sus distintas maneras de informar sobre lo que consideran “noticia” para sus audiencias. Por ejemplo, en 2012 el presidente Barack Obama anunció la aprobación de una orden ejecutiva que concedía ciertos derechos a los jóvenes traídos a los EE.UU. cuando eran todavía niños indocumentados. Este hecho se convirtió en noticia por todo el país. Los medios estadounidenses cubrieron esta historia desde un prisma extranjero, centrándose en las posibles motivaciones y divisiones políticas, citando a todos aquellos a favor o en contra de dicha ley y entrevistando a algunos de los afectados. Por su parte, los medios latinos transmitieron esa perspectiva pero se centraron en el impacto de la decisión sobre su audiencia. María Elena Salinas y Jorge Ramos, co-presentadores de la cadena de televisión en español Univisión realizaron un programa especial que explicaba a los espectadores no solo el enfoque de los medios de comunicación estadounidenses sino también cómo podrían afectarles estas acciones. El especial finalizó mostrando en las pantallas diferentes lugares donde la gente podría obtener más información sobre el tema. Los medios anglos retransmitieron a su audiencia cómo se proyectaba y qué efecto tenía dicha acción mientras que los medios latinos hicieron hincapié en cómo se entendían, cómo les podría afectar y cómo podrían hacer uso de estas medidas.

Estos diferentes enfoques han caracterizado durante mucho tiempo las distintas funciones que han tenido los medios de comunicación latinos y estadounidenses así como la importancia histórica de los medios de comunicación latinos en los EE.UU. desde la publicación del primer periódico en español –el Misisipí– en Nueva Orleans en el año 1808.24 Estos objetivos se han desarrollado en paralelo al avance tecnológico de los medios populares latinos, que han pasado de la impresión en papel en el siglo XIX al cine, la radiodifusión y los medios digitales en la actualidad.25

Los medios de comunicación latinos han jugado diferentes papeles. En su mayor parte, han funcionado como negocios propios o han trabajado conjuntamente con partidos políticos, grupos religiosos, organizaciones culturales e incluso se han convertido en representación de las organizaciones. A menudo los propietarios y productores de los medios de comunicación han pertenecido a la élite de las comunidades latinas y se han comprometido a liderar a sus audiencias. Además de retransmitir noticias e información nacional e internacional, ofrecer entretenimiento y proporcionar diferentes maneras en que los anunciantes lleguen a los consumidores, los periódicos latinos han mantenido unos objetivos que no  siempre han compartido con los medios de comunicación estadounidenses. Por ejemplo, tal y como describe el profesor de la Universidad de California en Santa Bárbara, Luis Leal, entre estas funciones se incluye “política y activismo social, defensa de los deberes cívicos, protección social contra el abuso de las autoridades y otros grupos organizados, patrocinio de fiestas nacionales y religiosas, habilitación de un medio de libertar de pensamiento mediante cartas o de libertad de expresión en forma de poemas, cuentos, ensayos y ocasionalmente novelas por entregas... No menos importante ha sido la publicación de las noticias sociales de la comunidad”26

Tan importante como el entendimiento sobre los papeles que tuvieron los latinos en los medios de comunicación es el reconocimiento de que su desarrollo se inspira en las tradiciones de la prensa latinoamericana, con raíces mucho más profundas de las que pueden tener sus homólogos anglos. España introdujo la primera imprenta en América en la Ciudad de México en el año 1535, más de un siglo antes de la primera prensa en las colonias inglesas. Llegó a un territorio cuyo pueblo indígena había desarrollado sistemas de gestión de registros y de comunicación.27 En 1600, al menos 174 libros se habían publicado en la Nueva España y otros 60 libros habían sido identificados a pesar de no tener fechas de verificación; todo ello casi 40 años antes de que las colonias inglesas consiguieran la primera imprenta.28 Los españoles tradujeron al español símbolos utilizados en el Código Mexica (azteca) y publicaron versiones bilingües en lenguas europeas e indígenas. En el año 157 se publicó un diccionario, Vocabulario, donde se traducían palabras de la lengua de los mexicas al español.

La imprenta de la Ciudad de México publicó el primer ejemplo de prensa escrita en América, un folleto de noticias de ocho páginas sobre una tormenta y un terremoto devastadores que destruyeron la ciudad de Guatemala en el año 1541. Bajo el título de Hojas volantes, estos informes publicados irregularmente se imprimieron durante los inicios del periodo colonial para anunciar proclamaciones gubernamentales, fallecimientos y coronaciones de la realeza, guerras europeas y desastres naturales.29

De estas profundas raíces surgieron los medios latinos en los EE.UU. que desarrollaron sus propias prácticas de las tradiciones literarias, políticas, artísticas y activistas de la prensa latinoamericana, mientras daban a conocer a su audiencia los estilos de vida de los EE.UU. en los siglos XIX y XX. Un ejemplo de esto fue el poder utilizar a destacadas figuras literarias como críticos, columnistas y reporteros de periódicos latinos, ofreciendo así a sus lectores tanto noticias como literatura. Además de novelas por entregas, poemas y tratados políticos, algunos propietarios de periódicos latinos también publicaron y comercializaron libros.30 En algunos periódicos, los cronistas escribían columnas semanales de humor utilizando chistes, cuentos populares y un lenguaje cotidiano e informal para tratar temas de actualidad, así como personajes populares en la radio en español en la actualidad.31 Los medios latinos crearon sus propias tradiciones y son mucho más que las traducciones al español de los medios de comunicación en inglés.

Al igual que el vínculo de los cronistas con personalidades actuales de la radio, algunas de las características de los medios de comunicación latinos de cualquier tiempo o región son informar sobre noticias de América Latina y cubrir las actividades de la comunidad local. Otras características se centran en momentos, lugares y nacionalidades específicos, como por ejemplo los boletines informativos emitidos por los cubanos y los periódicos publicados por los centroamericanos ya que ambos grupos llegaron a los EE.UU. escapando de la violencia y la agitación política de sus tierras natales.

Un asunto compartido por todos los medios de comunicación latinos es la cobertura –en un primer momento se hizo en la prensa escrita y más tarde en otros medios– de un grupo de gente activa, comprometida y ambiciosa que ha luchado por conseguir una mejor vida para ellos y otros en los EE.UU. Al reconocer la complejidad de las experiencias latinas en los EE.UU., estos medios muestran a los latinos como participantes –y no meros espectadores– de eventos que configuraron la nación y sus comunidades. Esta representación y documentación de los latinos es sumamente importante para contrarrestar las imágenes predominantes de este grupo como personas pasivas, incultas y sin ambiciones. Por ello, al informar de la tradición escrita de los latinos y su uso de las nuevas tecnologías de la comunicación también se está compartiendo una historia más completa de la nación y sus comunidades.

 

Historias continuadas de los medios de comunicación latinos

Con los años, varios académicos han utilizado la prensa y radio latinas como fuentes de investigación. Algunos ejemplos incluyen a historiadores citando de periódicos en español en libros y artículos sobre diversos temas, historias regionales de la prensa latina32 y a investigadores que han examinado el papel desempeñado por los medios de comunicación latinos en momentos críticos de la historia.33 Otros análisis han estudiado la dimensión social, económica y política  de los periódicos, la radio, la televisión y los medios digitales de los latinos.34 Curiosamente, la primera historia de los medios latinos en los EE.UU. no provino de los académicos o los conservacionistas históricos, sino de la propia prensa latina. Para conmemorar su 25 aniversario en 1938, el periódico La Prensa de San Antonio organizó una lista con las 451 publicaciones periódicas en español publicadas en los EE.UU. Estas dos páginas tituladas “Más de Cuatrocientos Periódicos en Español Se Han Editado en los EE.UU.”, también pedía a los lectores que identificaran “¿Qué Periódico en Español en EE.UU. Ha Conocido Ud.?”.35

Una manera de entender la historia de los medios de comunicación latinos es identificando asuntos clave tratados en los periódicos latinos desde 1808, algunos de los cuales se siguieron desarrollando en diferentes formas. La restante parte de este ensayo identifica temas y analiza cómo estos medios han reflejado diversos puntos de vista de los latinos que a menudo no han tenido espacio en los medios de comunicación estadounidenses.

 

Libertad: En los Estados Unidos y más allá

Los EE.UU. a menudo han sido retratados como defensores de la libertad, tanto a nivel nacional como en el resto del mundo. Esta actitud se reflejó en la cobertura de noticias que promovía el Destino Manifiesto de la nación para expandir sus fronteras, la Guerra entre España y EE.UU. a finales del siglo XIX y la participación militar de EE.UU. en América Latina. Muchos latinos también consideran a los EE.UU. como promotores de la libertad, pero con un matiz diferente. Los latinos que vienen a los EE.UU. escapando de problemas en sus países de origen han utilizado durante mucho tiempo el derecho de la Primera Enmienda a la libertad de prensa para luchar por la libertad de sus propios países. Esta tradición periodística comenzó con el primer periódico latino y sigue existiendo en la actualidad.36 El Misisipí, el primer periódico latino en los EE.UU., se convirtió en una voz opositora a la toma de poder de Napoleón sobre España así como su reclamación sobre América Latina y el Caribe.37 Fundado en nueva Orleans en 1808 y llamado así por el río que atraviesa la ciudad, este periódico de cuatro páginas se escribía casi enteramente en español, con algunos editoriales y toda la publicidad traducida al inglés. Haciendo uso de la libertad de prensa en EE.UU., El Misisipí reproducía noticias anti-Napoleón de otros periódicos y los hacía llegar mucho más allá de Nueva Orleans. Periódicos de lugares tan lejanos como Nueva York y Londres reeditaron y se hicieron eco de la abierta oposición y la lucha por la libertad de El Misisipí frente al gobierno de Napoleón. “Consideramos que no vale la pena publicar la nueva Constitución de España, porque parece demasiado ridículo escuchar a sinvergüenzas hablar de la igualdad, a usurpadores acerca de la justicia, a tiranos sobre la misericordia y a mentirosos hacer referencia a la verdad”, declaró El Misisipí en un artículo reeditado en el periódico neoyorquino American Citizen el 11 de febrero de 1809. “En lugar de la constitución, publicaremos un informe de las gloriosas batallas luchadas y ganadas por los patriotas españoles, y en caso de que sigan teniendo éxito... esta célebre constitución volverá a encasillarse mientras que la España regenerada, con la religión y las leyes de sus antepasados volverá a ocupar su lugar entre las naciones independientes del mundo famosas por su gloria y renombre”.

Durante gran parte del siglo XIX se siguió utilizando la libertad de prensa estadounidense como vía para difundir periódicos que abogaban por la liberación de algunos territorios de Latinoamérica del dominio europeo, especialmente de la corona española. Los periódicos se publicaron en los EE.UU., pero se centraron en los lectores de su tierra natal. El primer periódico de Texas, La Gaceta de Texas, se compuso y se escribió en la región de Texas dominada por los españoles en el año 181 y se imprimió en Luisiana. Duró una edición, al igual que su sucesor, el Mexicano. Después de que México y América del Sur se independizaran, los editores de exiliados se centraron en el Caribe. El periódico de Félix Varela, El Habanero, fue fundado en Filadelfia en 1824 y el de José Martí, Patria, en Nueva York en el año1892. Ambos se encontraban entre los editores y periódicos que abogaban por la libertad de Cuba del dominio español.38 Más recientemente, los cubanos han instaurado lo que se ha llamado “la prensa del exilio” a raíz de un éxodo masivo desde Cuba a los EE.UU. después de la Revolución cubana de 1959.39

No todos los editores que buscaban la libertad de prensa en los EE.UU. la encontraron cuando reclamaron la libertad de sus tierras natales. Después de repetidas detenciones y represión a su periódico en México, Ricardo Flores Magón trasladó su periódico revolucionario, Regeneración, a San Antonio en 1904 y continuó con su característica franqueza hasta 1918, cuando fue detenido por las autoridades estadounidenses por haber violado  las restrictivas leyes de prensa de la Primera Guerra Mundial. Las publicaciones Cultura Obrera y Voluntad también sufrieron el mismo destino.40 Flores Magón fue condenado a 20 años de prisión federal y falleció en la penitenciaría federal de Leavenworth en 1922 sin haber encontrado en los EE.UU. la libertad de prensa establecida en la Declaración de Derechos.41 Más avanzado el siglo XX, el nacionalista puertorriqueño Juan Antonio Corretjer trabajó en diversos periódicos de Puerto Rico, Cuba y Nueva York, donde editó Pueblos Hispanos: Semanario Progresista en 1943-1944, uno de los muchos periódicos que han defendido la independencia de Puerto Rico de los EE.UU. 42 Corretjer fue encarcelado en los EE.UU. por sus creencias políticas y labor periodística en 1937 y 1947.

Otros diarios abogaron por los derechos de las mujeres. En Laredo, Texas, el periódico La Crónica de Jovita Idar sirvió como plataforma para organizar a las mujeres en los EE.UU. y México con una llamada al 1911 “A la Mujer Mexicana de Ambos Lados”. Entre otros, destacan el periódico magonista La Voz de la Mujer de principios de siglo XX y algunos periódicos de mujeres publicados durante la época de la lucha por el derecho al voto de este colectivo.43

 

Igualdad: extranjeros en su propia tierra

Toda noticia tiene dos versiones, especialmente cuando se trata de episodios bélicos. Después de que los EE.UU. declararan la guerra a México en 1846, ambos países informaron de este suceso desde sus propias perspectivas. En los EE.UU., se esforzaron porque la sociedad apoyara esta guerra impopular y lo consiguieron con diferentes estrategias, por ejemplo, repartiendo un folleto con una portada que decía “traiciones y crueldades de México”. Por otra parte, en México se distribuyó un libro para niños que mostraba, en una portada a color, a las tropas estadounidenses disparando a un soldado que defendía la bandera mexicana con el siguiente titular: “Los Horrores de la Guerra”.

Después de la guerra, los EE.UU. se hicieron con las tierras –y sus habitantes– que se extendían desde Arkansas a California y tan al norte como Wyoming. A pesar de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo les prometió igualdad, la gente de estos territorios conquistados se encontraron en un país que no les respetaba ni a ellos ni a sus derechos. Siguiendo el modelo de las tradiciones periodísticas establecidas en Texas y Nuevo México antes de la invasión de los yanquis, los latinos organizaron y abrieron periódicos para cubrir sus necesidades. Además, a menudo se asociaron con otros periódicos o partidos políticos estadounidenses.44 En un momento de cambios repentinos, los periódicos latinos cumplían con una doble función: por un lado, informar y explicar las formas de ser de los estadounidenses recién llegados a sus lectores y por otro, exponer las injusticias yanquis mientras demandaban la igualdad para las personas tratadas como extranjeros en su propia tierra.

En el año1855, en Los Ángeles, el periódico El Clamor Público, de Francisco Ramírez, instó a sus lectores a aprender el idioma y las leyes de los EE.UU. y también expuso las muchas injusticias a las que sus lectores estaban siendo sometidos por los recién llegados.45 El editor de 17 años de edad, contrastó los ideales de igualdad propuestos por los Padres Fundadores de los EE.UU. con los abusos a los que él y sus lectores estaban siendo sometidos. “Los norteamericanos pretenden darnos lecciones de humanidad e imponer a nuestro pueblo la doctrina de la salvación para que podamos autogobernarnos, respetar las leyes y mantener el orden. ¿Son estas mismas personas los que nos tratan peor que a los esclavos?” –se preguntó en un artículo de septiembre de 1855, en el que condenaba estas desigualdades. El siguiente mayo, escribió: “California ha caído en manos de los ambiciosos hijos de Norteamérica, que no pararán hasta haber satisfecho sus deseos, expulsando del país a los primeros ocupantes de estas tierras, menospreciando su religión y modificando sus costumbres”.

Ya que no se reducía únicamente a los latinos, Ramírez también abogó por la igualdad de derechos para los negros y los chinos y promovió la educación pública generalizada –incluyendo a las niñas– en un momento en el que tales ideas no eran aceptadas por la mayoría de la población. Otros periódicos tuvieron un papel similar. En 1855, El Bejareño de San Antonio reclamó escuelas públicas bilingües donde los jóvenes méjico-tejanos pudieran aprender la lengua de su nueva nación “sin perder el idioma de Cervantes” así como sus responsabilidades civiles en los EE.UU. En Nuevo México, los republicanos de Santa Fe fundaron en 1847 el periódico El Republicano como una manera de compromiso político con su partido.46

 

Americanos: los recién llegados construyen una nueva vida

Los EE.UU. y sus medios de comunicación han proyectado la imagen de un país construido por inmigrantes que cruzaron continentes y trabajaron duro para conseguir una vida mejor tras adoptar los estilos de vida de su nuevo hogar. A pesar de llegar desde el mismo hemisferio, son muchas las razones que han hecho que los latinos hayan venido a los EE.UU. Desde principios del siglo XX, los recién llegados de Puerto Rico no lo hicieron como inmigrantes, sino como ciudadanos de una isla convertida en un estado asociado de los EE.UU. Otros vinieron de México a ciudades y estados con nombres españoles por haber pertenecido en el pasado a su nación. Por otra parte, otros inmigrantes llegaron después de que los EE.UU. intervinieran en sus países natales y ya hubieran experimentado un contacto diario con el gobierno y las empresas estadounidenses. Por último, algunas personas llegaron con la esperanza de una estancia temporal hasta que las cosas se reestablecieran en sus países de origen.47 Aunque en cierto modo fue similar a la llegada de los europeos que hablaban alemán, italiano, hebreo y otros idiomas antes de adoptar el inglés, los latinos recién llegados no se ajustaron bien al tradicional modelo inmigrante. Tampoco lo hicieron sus medios de comunicación, cuya capacidad de resistencia ha sorprendido a algunos observadores.48

En el libro publicado en 1954, Spanish-Speaking Groups in the United States, John Burma predijo que la prensa en español “prácticamente desaparecerá” en 15 años mientras que aumentarán los medios de comunicación latinos en inglés.49 A pesar de que los medios latinos en inglés crecieron según las predicciones, los medios en español tampoco “desaparecieron”. De hecho, 16 años después del vaticinio de Burma, la revista especializada Editor & Publisher proclamó “una expansión de la actividad editorial entre los estadounidenses de habla hispana”.50 Dos periódicos en español que se fundaron a principios de siglo XX continuaron funcionando en el XXI, al mismo tiempo que los latinos se estaban convirtiendo en americanos. El primero, El Diario / La Prensa de la ciudad de Nueva York comenzó a publicarse en 1913. El otro, La Opinión de Los Angeles, data de 1913, cuando Ignacio Lozano fundó a su precursor, La Prensa, en San Antonio.  Su nieta, Mónica Lozano, se convirtió en la editora y directora ejecutiva de La Opinión, así como de impreMedia, una cadena nacional de periódicos latinos.51 Ambos periódicos asumieron el papel dual de muchos diarios y otros medios de comunicación encargados de las poblaciones inmigrantes. Difundían noticias de carácter político, social, deportivo y otros eventos en el país de origen al mismo tiempo que los lectores se familiarizaban con sus nuevos estilos de vida gracias al contenido editorial y publicitario, a la vez que mantenían sus fuertes lealtades étnicas y nacionales. La Prensa de Nueva York, después de haber llegado a ser considerado el “campeón de los puertorriqueños”, ahora se ha ampliado para incluir a todos los latinos. Lozano y otros periódicos del suroeste promovieron el mantenimiento de la identidad mexicana a través del concepto de México de afuera, introduciendo a escritores y ensayistas mexicanos así como la cobertura de la cultura popular.52

Un ejemplo del impacto y la influencia de los medios latinos en los recién llegados se pudo encontrar en el barrio Ybor City de la ciudad de Tampa,  epicentro de la fabricación de puros a inicios del siglo XX. Los trabajadores puertorriqueños y cubanos trajeron consigo la tradición de los lectores, personas elegidas por sus compañeros para leerles en español mientras ellos liaban  a mano los cigarros. Los lectores leían con gran entusiasmo y teatralidad desde plataformas elevadas; por las mañanas, los periódicos y por las tardes, obras literarias o políticas elegidas por los propios trabajadores. Cada  semana, los obreros pagaban un cuarto de dólar al lector. Como resultado, los fabricantes de cigarros eran trabajadores bien informados y políticamente activos. Se organizaron en sindicatos, algo que algunos propietarios de las fábricas de cigarros atribuyeron a la influencia de los lectores. A raíz de una huelga en el año 1920, algunos miembros de la Asociación de Fabricantes de Cigarros prohibieron regresar a los lectores y en 1931 se les prohibió el acceso a las fábricas de tabaco.53 Por lo menos un lector en paro de Ybor City recurrió a la publicación de periódicos. El ex-lector Victoriano Manteiga puso en marcha en 1922 La Gaceta, un periódico trilingüe que continuó ofreciendo noticias en inglés, español e italiano hasta el siglo XXI bajo la dirección de su nieto, Patrick Manteiga.54

La importancia de los medios de comunicación latinos a la hora de reforzar la cultura latina se ha fortalecido con los años, a pesar de que a menudo se haya malinterpretado puesto que se observa desde la perspectiva de los periódicos europeos inmigrantes que iban desapareciendo a medida que las familias de sus lectores se iban asimilando a la cultura de acogida. Por el contrario, los latinos han conectado con las nuevas y cambiantes audiencias debido a los constantes movimientos migratorios y además han mantenido su propia identidad dentro de la población estadounidense. Los latinos no han seguido el ejemplo de –ni han podido hacerlo siempre– la asimilación europea a la mezcla cultural de los EE.UU. Es más, sus diferencias raciales y lingüísticas han sido motivo para excluirlos de la plena participación en la sociedad estadounidense. Por ese motivo, al reconocer las dificultades a las que se tuvieron que enfrentar sus lectores en los EE.UU., el fundador del periódico La Presa de San Antonio, Ignacio Lozano, anunció la misión del diario en su primer editorial en 1913: “Venimos A Luchar”.

 

Nuevos líderes: Voces juveniles de los años 1930 y 1940

La Gran Depresión fue un duro golpe para todos los estadounidenses, especialmente para más marginados de la sociedad. Durante esos años, funcionarios del gobierno y entidades de asistencia pública apoyaron redadas masivas de mexicanos y sus familias que les obligaban a “repatriarlos” a México en tren, con independencia de su lugar de nacimiento o de su ciudadanía.55 Los medios de comunicación estadounidenses apoyaron en gran medida estos esfuerzos y lo retrataron como si fuera un regreso al hogar. “Trenes para llevar a los mexicanos a sus casas” se leía en un titular de Los Angeles Times por encima del subtítulo que predecía: “se calcula un éxodo aproximado de 75.000 personas en el sur de California”. Los medios latinos, incluyendo La Opinión y al famoso locutor de radio Pedro J. González, fueron mucho más críticos y francos al mostrar su oposición contra estas medidas dirigidas a los mexicanos.56

Especialmente vulnerables eran los jóvenes de origen mexicano nacidos o criados en EE.UU. Se les prohibió usar las piscinas y parques públicos con las mismas condiciones que los estadounidenses, fueron segregados en las escuelas y no lograron sentirse como en casa ni en los EE.UU. ni en México. Por este motivo, formaron diversos clubes y fundaron periódicos para organizarse y movilizarse. Los jóvenes se involucraron en los medios de comunicación para reforzar sus raíces mexicanas, a pesar de que los medios de comunicación y la sociedad estadounidense les castigaba al considerarlos mexicanos. Al mismo tiempo, pedían ser tratados igual que los estadounidenses en un momento en que algunos padres consideraban de mala educación el estilo de vida de EE.UU. A diferencia de los estadounidenses, estos “medios de comunicación de los jóvenes” ofrecieron e informaron acerca de actividades  llevadas a cabo por jóvenes mexicanos, tales como conferencias y eventos deportivos. También  retrataron a los paisanos que habían tenido éxito en la escuela, los deportes, las actividades comunitarias y a nivel profesional. En contraste con los medios latinos de la época, casi todas estas historias estaban escritas en inglés. De esta manera expresaban su orgullo en el mantenimiento de una identidad mexicana, a la vez que buscaban maneras de seguir avanzando en la sociedad estadounidense.

En 1939, los jóvenes que participaban en la División Juvenil Progresista organizada por Mesa y el empresario Pedro W. Guerrero de Arizona pusieron en marcha el periódico Juventud.  Bajo el lema “Mejores mexicanos crean mejores estadounidenses”, Juventud instó a sus lectores a “luchar por la seguridad económica y la igualdad social a través del prestigio y la superioridad cultural”. También relató historias sobre los logros de los jóvenes mexicana en temas de  educación, servicio militar y actividades diversas a la vez que informaban de la discriminación a la que sus lectores se enfrentaban.57 Un año antes, el estudiante universitario de tercer año de Pasadena, Félix Gutiérrez, fundó The Mexican Voice en Monrovia, California como “una revista educativa de inspiración para la juventud”. A raíz de la Conferencia de Jóvenes Mexicanos de la YMCA, la revista circuló por todo el sudoeste del país para alentar a una nueva generación de líderes.58

The Mexican Voice informaba regularmente de las conferencias de jóvenes mexicanos y diversas actividades en las que participaban en California y más allá. Escogieron los equipos “All Mexican”, es decir, todos mexicanos, (en oposición a “All American”) para dar reconocimiento a los atletas latinos y también publicaron cartas de sus lectores de todo el suroeste del país. Por otra parte, el periódico ofreció un espacio de columnas de conversación dirigidas por “Manuel de la Raza” (un seudónimo utilizado por Gutiérrez) donde se contaban la situación y los obstáculos a los que se enfrentaron los jóvenes mexicanos. Otras historias dieron lugar a la creación de foros para discutir los problemas que sufrían los jóvenes y sus comunidades, como la discriminación en el empleo y los servicios públicos. Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la revista informó de nuevas oportunidades para los jóvenes mexicanos en industrias de defensa. También observó “un alto número de voluntarios estadounidenses de origen mexicano” en una junta de reclutamiento local donde estos fueron clasificados como “blancos”. “No podemos adivinar lo que esto significa. Pero... es alentador, ya que ellos tienen relativamente menos por lo que luchar que aquellos/sus compañeros, que seguían la ruta del ferrocarril hacia el norte” escribió Gutiérrez bajo el seudónimo de Manuel de la Raza. “Iban a sus propias escuelas y así no se podían sentir estadounidenses. En el ámbito municipal, un día estaba reservado para los mexicanos. En los teatros, el lado derecho también estaba reservado para “ellos”. Algunos restaurantes no servían a los mexicanos. Y a pesar de todo, estos hombres se alistaron en el ejército estadounidense, se unieron codo con codo con sus compañeros y compartieron la responsabilidad como si fuera la suya propia”.

Un año más tarde, The Mexican Voice pidió a los militares que lucharan contra la discriminación local cuando regresaran de la guerra. “Combatiente por la libertad, cuando regrese, volverá siendo persona y volverá a un mundo diferente. Usted dirá: ¡Me alegro de que hayamos acabado con ese trabajo! ¡Sí, ese trabajo! Pero tenemos otro. Uno que requiere otro tipo de coraje, no el valor de enfrentarse a la muerte, sino el valor de enfrentar el futuro y luchar por la comunidad, para lograr un mejor EE.UU.”. De hecho, los veteranos latinos se convirtieron en líderes opositores de la discriminación que muchos enfrentaron en sus hogares después de haber luchado por la libertad de otros en el extranjero.59

 

El crecimiento del cine y la televisión

Cuando la radio se desarrolló en las tres primeras décadas del siglo XX, los medios de comunicación estadounidenses dejaron poco espacio para los latinos en las ondas públicas. Por el contrario, los latinos buscaron nuevas formas de llegar a su comunidad mediante las nuevas tecnologías. Intentaron repetir la misma situación de los años cincuenta y sesenta que favoreció el auge de la televisión y más recientemente, de otros medios digitales.60 En la década de 1920 los latinos solicitaron licencias radiofónicas al Gobierno Federal, pero fueron denegadas para concedérselas a los estadounidenses. Por ello, crearon e inauguraron la primera estación de radio latina comprando bloques de tiempo de emisión a otras estaciones durante intervalos de tiempo poco atractivos, o bien muy temprano por la mañana o bien, muy tarde en la noche o en estaciones especializadas en programación en lenguas extranjeras. Los trabajadores agrícolas del sur de California escuchaban la música de Los Madrugadores, un grupo formado por el locutor de radio, músico y defensor de la comunidad Pedro J. González.  Los Madrugadores eran una visible fuerza opositora a los intentos de los EE.UU. de deportar a los mexicanos durante la Gran Depresión. En 1946, se concedió la primera licencia para crear una radio en español al locutor Raúl Cortez. Poco después se emitió una licencia de radio al locutor de Denver Paco Sánchez, a pesar de los estadounidenses tenían la propiedad de la mayoría de las estaciones con programación para los latinos, quienes también exigieron licencias de televisión cuando esa tecnología se expandió en la década de los cincuenta. En 1954, el periódico El Mundo de Puerto Rico inauguró el canal de San Juan, WKAQ-TV, la primera estación de lo que ahora es la cadena nacional de televisión Telemundo. Al año siguiente, a Cortés también se le concedió la primera licencia de televisión UHF en el país. En 1961, Cortés vendió la estación de televisión a un grupo de inversores entre los que se encontraban su yerno Emilio Nicolás y el magnate mexicano Emilio Azcárraga Viduarreta, entre otros. Dicha estación se convirtió en KWEX-TV, la primera emisora de la Spanish International Network (Red Internacional en español o SIN, por sus siglas en inglés), actualmente conocida como Univisión.

Desde los primeros años hasta la hoy en día, los programas de entretenimiento en español han dependido mucho de la música, programas y deportes de América Latina o de la aparición de personajes famosos latinoamericanas. A pesar de ello, el talento y los programas producidos en los EE.UU. han crecido en las últimas décadas como consecuencia de la expansión del número de canales de televisión, cable, y radio. Las primeras noticias de la radio consistieron mayormente en los agentes de radio leyendo las noticias de los periódicos latinoamericanos o periódicos locales latinos. Más tarde, se comenzó a utilizar la técnica “rip and read” que consistía en leer directamente en español las noticias sobre Latinoamérica publicadas en los medios estadounidenses. En los años sesenta y comienzos de la década de los setenta, algunas estaciones de radio y televisión desarrollaron noticieros con sus propios empleados. A principios del siglo XXI, los noticieros en español consiguieron la audiencia televisiva más alta en muchas ciudades principales, especialmente entre el grupo de edades comprendidas entre los 18 y los 34 años, a quienes se dirigían los anunciantes. Según los índices de audiencia de televisión elaborados por la empresa Nielsen, Univisión, la principal cadena en español en los EE.UU., tuvo una audiencia comparable a las principales cadenas estadounidenses. Con la intención de captar audiencia, las algunas cadenas en EE.UU. como FOX, NBC y ABC han empezado a desarrollar medidas dirigidas específicamente a los latinos.

Como la emisión televisiva latina ha aumentado pareja el crecimiento de la población latina, la participación de los latinos en el cine y la televisión se ha multiplicado a un ritmo más lento, pero constante, desde finales de los sesenta hasta la actualidad. Los artistas latinos hoy en día ya no necesitan americanizar sus nombres o apariencia para obtener la aceptación popular. Diversos grupos de presión como la Coalición Nacional de Medios Hispanos y la Fundación Imagen han luchado para ampliar la variedad de papeles dirigidos a los artistas latinos a medida que los productores, directores y escritores latinos se han ido haciendo su propio hueco en Hollywood. Algunos de éstos dieron sus primeros pasos en este mundo gracias a la producción de documentales u otros programas de asuntos públicos con el propósito de sensibilizar al público sobre asuntos de los latinos a través del teatro, el cine o la televisión durante el activismo de los años 1960 y 1970.61 Luís Valdez pasó de protagonizar El Teatro Campesino en los sesenta, a escribir y producir la obra Zoot Suit en la década de 1970 y la película la Bamba en los ochenta. Otros, como la cantante y actriz Jennifer López, se han involucrado en producciones tanto delante como detrás de la cámara.

 

Defensores: voces de la justicia en una sociedad injusta

A finales de 1960 y principios de 1970 surgieron nuevas voces en los medios de comunicación latinos de todo el país, a medida que los medios estadounidenses iban informando acerca de la “minoría que nadie conoce”. Con la impresión offset, los periódicos se producían fácilmente y se veían diferentes a los de medios de comunicación tradicionales y por ello, podían retratar de manera más auténtica la experiencia latina que los medios anglos.

Los primeros medios de comunicación latinos mostraban a los latinos como personas capaces de adaptarse a una sociedad dominada por los hablantes anglos. Los nuevos periódicos alternativos pidieron a esta sociedad que también se adaptara a las necesidades de los latinos. Algunos desarrollaron organizaciones de defensa que los patrocinara, tales como el sindicato de campesinos unidos en Delano, California (El Malcriado), el partido de los jóvenes en la Ciudad de Nueva York (Palante), la cruzada por la justicia en Denver, Colorado (El Gallo), los defensores de la recuperación de las concesiones de tierras en Nuevo México así como de la igualdad de derechos para todos (El Grito del Norte).62

Estos periódicos no siguen el patrón de los periódicos anglos o la prensa latina, sino que ofrecen ilustraciones a color de toda la página o fotografías –también a color– en las primeras planas. Aparte de su aspecto, su contenido también era diferente. Estaban integrados por personal no profesional y voluntarios, que criticaban abiertamente a las instituciones y utilizaban indistintamente el español y el inglés para abogar por cambios radicales en una sociedad injusta.

En 1970, Juan Gonzales, recién graduado de la universidad San Francisco State College, abrió el periódico El Tecolote como un periódico bilingüe no comercial en la zona del Mission District en San Francisco. En su primer número, El Tecolote afirma que su objetivo es “informar y crear una comunidad... para comprendernos mejor los unos a los otros y estar más unidos”. Con los años, el periódico ha abogado por servicios telefónicos y de salud bilingües, ha patrocinado eventos culturales de la comunidad y ha informado sobre cuestiones a ambos lados de la frontera, tanto en inglés como en español.

Uno de los primeros periódicos alternativos fue La Raza, al este de Los Ángeles, organizado por Eliezer Risco en 1967 y transformado en una revista por Raul Ruiz en la década de 1970.63 En 1968, el periódico se describió como “un nuevo tipo de periódico de la comunidad… llevado a cabo por miembros de la comunidad mexicano-americana, todos voluntarios... reflejando una nueva determinación y espíritu en dicha comunidad... se dirán las cosas como son. Sin malicia, pero sin compromiso”.

La Raza atacó la brutalidad policial, sacó a la luz manipulaciones de los distritos políticos para negar la representación política de los chicanos y defendió las huelgas masivas de estudiantes de las escuelas secundarias del este de Los Ángeles que pedían una mejor educación. El mismo año, la asociación de la prensa chicana (Chicano Press Association) se organizó en una cooperativa de noticias formado por trece periódicos alternativos desde Los Ángeles hasta Wautoma, Wisconsin. Los miembros de las diferentes publicaciones compartían noticias, caricaturas y fotos.64 “La asociación de la prensa chicana está obligada a ofrecer servicio y dedicación a la comunidad mexicano-americana y necesita la ayuda de La Raza para luchar contra el poder político, la discriminación y toda esa injusticia”, escribió el editor de Compass de Houston poco después de que se formara el grupo. A medida que los movimientos sociales aumentaban, también lo hicieron diferentes voces en los medios de comunicación, incluyendo publicaciones feministas, periódicos universitarios, boletines informativos de diversas organizaciones, así como revistas donde se comentaba la situación de los latinos en los EE.UU.

 

La Fuerza: un movimiento creciente en la sociedad estadounidense

Los medios de comunicación estadounidenses ven cómo el aumento en la población latina se traduce en un impacto político. Cuando Antonio Villaraigosa fue elegido alcalde de Los Ángeles en 2005, él salió en la portada de Newsweek en un artículo sobre el creciente poder político de los latinos. En 2012, una portada de Time realizó un collage con diferentes rostros latinos bajo el título “Yo Decido” para reflexionar sobre la posible influencia de los latinos en las próximas elecciones presidenciales. En la actualidad, las cifras de población de los latinos son más altas que nunca y normalmente los medios de comunicación relacionan estos números con su influencia política. A pesar de que eso pueda suceder, el impacto más inmediato del crecimiento de la población latina se ha visto reflejado en sus propios medios de comunicación. La prensa, emisión y medios digitales latinos conforman una parte realmente importante de la oferta de los medios de comunicación del país y siguen creciendo de manera constante. Debido al crecimiento de la población latina, las empresas tratan de ganar audiencia y expandir sus tecnologías mientras los medios de comunicación latinos siguen aumentando su alcance e influencia desde hace 40 años.

Gran parte de este crecimiento –aunque no en su totalidad– se ha visto determinado por importantes cambios en los sistemas de comunicación que han pasado de comunicación de masas, donde un medio de comunicación intenta atraer a un público amplio y variado, a una comunicación de clase, donde los medios de comunicación dividen los mensajes para enfocarse y captar la atención de segmentos clave de la audiencia identificados según categorías demográficas como la edad, raza, sexo, idioma, etc.

En 1976 se produjo una temprana indicación de estos cambios, cuando el Miami Herald inauguró El Miami Herald: traducciones al español de algunas de sus historias impresas en una sección especial dirigida a la audiencia general del diario para aquellos que lo habían solicitado.65 El Miami Herald no era una publicación editorial independiente y sólo estaba disponible con la compra del Miami Herald. Reconociendo los intereses de sus lectores latinos y el potencial de crecimiento de la publicidad, en el año 1987 se transformó en El Nuevo Herald y en 1998 se convirtió en una publicación independiente.

Hoy en día, los  periódicos más importantes ofrecen publicaciones en español o tienen acuerdos comerciales con los periódicos en español. Varias revistas en inglés, como People, publican ediciones en español dirigidas a los latinos en los EE.UU. y América Latina. Otros, incluyendo a la revista Latina, se centran en los lectores de EE.UU. que se sienten más cómodos con el inglés. Las cadenas NBC, FOX o ESPN entre otros, también poseen canales en español. Muchas de las actividades latinas de prensa y emisión también tienen páginas web disponibles la Red de Extensión Mundial, teléfonos móviles y otras nuevas tecnologías. Normalmente, el interés en iniciar tales proyectos es más económico que editorial ya que cada vez más los anunciantes tratan de introducir mensajes en los medios de comunicación para llegar a una audiencia específica.66 El aumento de dinero en la publicidad ha estimulado el crecimiento de los medios latinos en todas las tecnologías y también ha tenido consecuencias editoriales más significativas. A medida que aumentan las opciones en los medios de comunicación, éstos tienen que luchar cada vez más por conseguir su cuota de audiencia. Los medios latinos no se escogen únicamente porque la gente prefiera el español o porque haya poca oferta, sino porque ofrecen una amplia variedad de contenidos y tecnologías que tratan de captar a diferentes segmentos dentro de la creciente población latina.

En el contexto actual tan centrado en el mercado, los medios de comunicación latinos a menudo describen al público no como personas que pertenecen a una comunidad, sino como consumidores convertidos en un mercado deseable. Adaptan sus contenidos para atraer a sectores específicos de las comunidades latinas, sobre los que los anunciantes tienen un especial interés (por ejemplo, las jóvenes latinas) y ofrecen contenidos acordes con los mensajes publicitarios que pagan sus publicaciones, retransmisiones o páginas web.67 Todo esto se suma al continuo crecimiento de los medios de comunicación latinos en los EE.UU. que se orientan cada vez más hacia diversas comunidades gracias a las nuevas tecnologías. Del mismo modo que los EE.UU. continúen desarrollándose como una nación multicultural/multimedia, también lo harán los medios de comunicación centrados en los latinos.

 

Leyendas de las fotos/ citas en negrita en el texto (aparecen en rojo)

  1. Página 99: En la medida en que los EE.UU. continúen desarrollándose como una nación multicultural/multimedia, también lo harán los medios de comunicación centrados en los latinos.
  2. Página 101: “Mexican Spitfire at Sea” Póster de la película (Classic film, 1940).
  3. Página 102: Evangelina Cisneros. New York Journal, 1897. (University of Texas en Austin)
  4. Página 104: “Los periódicos locales en español lograron una importancia equiparable a la de la Iglesia y la sociedad mutualista” Nicolás Kanellos. A Brief History of Hispanic Periodicals in the United States.
  5. Página 107: Ricardo Flores Magón (izquierda) y su hermano Enrique en la penitenciaría estatal de Los Angeles, California, 1917. (San Diego History Center)
  6. Página 109: Un lector en una fábrica de tabaco. Ybor City, Tampa, Florida, 1909 (Library of Congress)
  7. Página 111: Como la emisión televisiva latina ha aumentado pareja el crecimiento de la población latina, la participación de los latinos en el cine y la televisión se ha multiplicado a un ritmo más lento, pero constante.
  8. Página 112: Primera página de “Palante” noviembre-diciembre de 1972. (Encyclopedia of Anti-Revisionism)
  9. Página 113: El impacto más inmediato del crecimiento de la población latina se ha visto reflejado en sus propios medios de comunicación.
  10. Página 114: A medida que aumentan las opciones en los medios de comunicación, éstos tienen que luchar por conseguir su cuota de audiencia. Los medios latinos ya no son una cuestión de suerte, sino de elección.

Notas

  1. Para una mayor descripción y análisis sobre el papel de los medios de comunicación en las marchas, ver Dawn E. Garcia, "Spanish-language Media, Text Messaging and Myspace: The Creation of a New Counterpublic Sphere in California," Tesis de Maestría, Stanford University, junio de 2008.
  2. "The Spanish Media Organize their Listeners to React to the Immigration Bill," PBS NewsHour, April 11, 2006, disponible en:  
    http://www.pbs.org/newshour/bb/latin_america/jan-june06/immigration_4-11.html, accessed August 17, 2012.
  3. Para obtener más información y análisis de la cobertura de los medios de comunicación latinos y la oposición a los programas gubernamentales que apoyaban la deportación de los mexicanos y sus familias en los EE.UU., ver Francisco E. Balderrama and Raymond Rodríguez, Decade of Betrayal: Mexican Repatriation in the 1930s (Albuquerque: University of New Mexico Press, 2006); Ricardo Chavira, "A Case Study: Reporting of Mexican Emigration and Deportation," Journalism History 4, no. 2 (verano 1977): 59-61; y Paul Espinosa, Lorena Parlee, and Isaac Artenstein, Ballad of an Unsung Hero, Video documental, dirigido por Isaac Artenstein (Scottsdale, AZ: Espinosa Productions, 1984).
  4. Citado en Melita Garza, "Hola America! Newsstand 2000," en The Media in Black and White, eds. Everette E. Dennis and Edward C. Pease (New Brunswick, NJ: Transaction Press, 1997), 134.
  5. Para obtener una descripción histórica y análisis de la bibliografía existente sobre los mexicanos en la literatura estadounidense, ver Cecil Robinson, With the Ears of Strangers: The Mexican in American Literature (Tucson: University of Arizona Press, 1963). Para más información sobre el impacto de estas imágenes en las primeras películas, consultar Arthur Petit, Images of the Mexican American in Fiction and Film (College Station: Texas A&M Press, 1980).
  6. Existe una serie de libros, capítulos y artículos que investigan y analizan la representación y la participación de los latinos en el cine y la radio de entretenimiento en los EE.UU. Algunos de estos ejemplos son: Charles Ramírez Berg, Latino Images in Film: Stereotypes, Subversion, Resistance (Austin: University of Texas Press, 2002); Frank Berumen, Brown Celluloid: Latino/a Film Icons and Images in the Hollywood Film Industry, Vo1. 1, (1894-1959) (New York: Vantage Press, 2003); Manuel Flores, "Te Miro en la Tele" "See You on TV," cap. 5, 107-151, "The Movies," cap. 6, 157-175, y "Appendix One: 100 Years of Hispanic-Themed Films," 217-467 en Hispanics in the Media: More Than 200 Years of Spanish-language Influence in U.S. Communications (Dubuque, IA: Kendall/Hunt Publishing Company, 2008); Rosa Linda Fregoso, The Bronze Screen: Chicana and Chicano Film Culture (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1993); Gary D. Keller, Hispanics and United States Film: An Overview and Handbook, (Tempe, AZ: Bilingual Press/Editorial Bilingüe, 1994); David R. Maciel, "Latino Cinema," en Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art, ed. Francisco Lomelí (Houston: Arte Público Press, 1993), 312-332; Chon A. Noriega, Chicanos and Film: Representation and Resistance, (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1992); Luis Reyes and Peter Rubie, Hispanics in Hollywood: An Encyclopedia of Film and Television (New York: Garland Publishing, 1994); Clara Rodríguez, ed., Latin Looks: Images of Latinas and Latinos in the U.S. Media (Boulder: Westview Press, 1997); Clara Rodríguez, Heroes, Lovers and Others: The Story of Latinos in Hollywood (Oxford: Oxford University Press, 2008); y Allen L. Woll, The Latin Image in American Film (Los Angeles: UCLA Latin American Center Publications, 1980). Un ejemplo de documental sobre el tema se puede encontrar en Nancy De Los Santos, Alberto Domínguez y Susan Racho, The Bronze Screen: 100 Years of the Latino Image in American Cinema, (Los Angeles: Questar, 2002).
  7. Para una descripción y análisis sobre la evolución de los estereotipos latinos desde el pasado hasta la actualidad, consultar Juan J. Alonzo, Badmen, Bandits and Folk Heroes: The Ambivalence of Mexican American Identity in Literature and Film (Tucson: The University of Arizona Press, 2009); y Berg, 11-182.
  8. José Limón, "Stereotyping and Chicano Resistance: An Historical Dimension," Aztlán 4, no. 2 (otoño 1973): 257-270.
  9. Un registro actual sobre la defense y lucha de los medios de comunicación en la actualidad se puede encontrar en: Francisco J. Lewels, Jr., The Uses of the Media by the Chicano Movement: A Study in Minority Access (New York: Praeger Publishers, 1974); Armando Rendón y Domingo Nick Reyes, A Brown Position Paper: Chicanos and the Mass Media, (Washington, DC: National Mexican American Anti-Defamation Committee, 19 junio 1970); Thomas Martínez, "How Advertisers Promote Racism," Civil Rights Digest, (Washington, D.C.: US Commission on Civil Rights), Otoño 1969, 5-11; y Leonard Zeidenberg, "The Struggle Over Broadcast Access," Broadcasting, Parte I,  20 septiembre 1971, 32-43 y Parte II, 27 septiembre 1971, 24-29.
  10. Michael Emery y Edwin Emery, The Press and America: An Interpretive History of the Mass Media (Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice Hall, 1988), 234-243.
  11. Evangelina Cisneros, introducción de Julian Hawthorne, The Story of Evangelina Cisneros (New York: Continental Publishing Company, 1898).
  12. James C. Fernald, The Spaniard in History, (New York: Funk and Wagnalls, 1898), 4.
  13. Para una descripción sobre la cobertura de noticias sobre los latinos y otras minorías raciales y étnicas, ver Clint Wilson II, Félix Gutiérrez and Lena M. Chao, Racism, Sexism, and the Media: The Rise of Class Communication in Multicultural America (Thousand Oaks: SAGE Publications, 2003), 115-135.
  14. Félix Gutiérrez, "Chicanos and the Media," en Readings in Mass Communication: Concepts and Issues in the Mass Media, eds. Michael C. Emery and Ted Curtis Smythe (Dubuque: Wm. C. Brown Company Publishers, Third Edition, 1977), 284.
  15. Para una mayor descripción y análisis del efecto de los símbolos en los medios de comunicación en la creación de imágenes estereotípicas de los latinos y otras personas de color en diferentes épocas, consultar  Wilson, Gutiérrez y Chao, 47-52. Una investigación sobre el uso de los símbolos en los jóvenes méxicano-estadounidenses se puede encontrar en R. H. Turner y S. J. Surace, "Zoot Suiters and Mexicans: Symbols in Crowd Behavior," American Journal of Sociology 47, no. 1 (1956): 14-20.
  16. Daniel Patrick Moynihan y Nathan Glazer, Beyond the Melting Pot: The Negroes, Puerto Ricans, Jews, Italians and Irish of New York City (Cambridge, MA: The M.I.T. Press, 1963), 86-136.
  17. Helen Rowan, "A Minority Nobody Knows," The Atlantic 219, (Junio 1967): 47-52.
  18. “MINORITIES”: Pocho's Progress," Time 89, no. 17 (Abril 28, 1967): 24-25.
  19. Rubén Salazar, "The Mexican-American Newsbeat "Past Practices and New Concepts," en Southwest Texas Conference on Mass Media and Mexican-Americans, ed. U.S. Department of Justice, Community Relations Service (San Antonio, TX: St Mary's University, 1969), 33-38.
  20. Gutiérrez, 285.
  21. "Southern California's Latino Community," 21-part series, Los Angeles Times, 1983.
  22. Para una mayor descripción y análisis de los medios de comunicación latinos y estadounidenses de la industria del entretenimiento, además de los mencionados en la nota 6, véase Angharad N. Valdivia, Latina/os and the Media (Malden, MA: Polity Press, 2010); Catherine A. Luther, Carolyn Ringer Lepre, Naeemah Clark, cap. 5, "Representations of Hispanics," en Diversity in U.S. Mass Media (Malden, MA: Wiley-Blackwell, 2012); 83-107; Frances Negrón-Muntaner, Boricua Pop: Puerto Ricans and the Latinization of American Culture (New York: New York University Press, 2004); Isabel Molina Guzmán, Dangerous Curves: Latina Bodies in the Media (New York: New York University Press, 2010); Vicki Mayer, Producing Dreams, Consuming Youth: Mexican Americans and the Mass Media (New Brunswick: Rutgers University Press, 2002).
  23. Para una mayor descripción y análisis de los medios de comunicación latinos y estadounidenses contemporáneos, consultar Otto Santa Ana, Brown Tide Rising: Metaphors of Latinos in Contemporary American Public Discourse (Austin: University of Texas Press, 2002); Raúl Damacio Tovares, Manufacturing the Gang: Mexican American Youth Gangs on Local Television News (Westport, CT: Greenwood Press, 2002); Lisa Navarette y Charles Yamasaki, Out of the Picture: Hispanics in the Media (Washington, DC.: National Council of La Raza, 1994); Rod Craveth y Diane Alverio, Network Brownout1997: The Portrayal of Latinos in Network Television News (Washington, DC: National Association of Hispanic Journalists and the National Council of La Raza, 1996); Federico Subervi, National Brownout Report 2005: The Portrayal of Latinos and Latino Issues on Network Television News, 2004, With a Retrospect to 1995 (Washington, DC: National Association of Hispanic Journalists, 2005); Don Heider, White News: Why Local News Programs Don't Cover People of Color (Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, 2000); Otto Santa Ana y C. González de Bustamante, eds., Arizona Firestorm: Global Immigration Realities, National Media and Provincial Politics, (New York: Rowman and Littlefield, 2012); Marcelo M. Suárez-Orozco, Vivian Louie y Roberto Suro, Writing Immigration: Scholars and Journalists in Dialogue (Berkeley: University of California Press, 2011); y Maggie Rivas-Rodríguez, "Coverage of Latinos in the News Media: We're Not There Yet," en Women, Men and News, eds. Paula Poindexter, Sharon Meraz and Amy Schmitz Weiss (New York: Routledge, 2008), 304-316.
  24. Para obtener más información sobre las historias de los medios de comunicación latinos en los EE.UU., ver Nicolás Kanellos y Helvetia Martell, Hispanic Periodicals in the United States: Origins to 1960: A Brief History and Comprehensive Bibliography (Houston: Arte Público Press, 2000), 8-136; Rafael Chabrán y Richard Chabrán, "The Spanish-Language and Latino Press of the United States," en Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art, ed. Francisco Lomelí (Houston: Arte Público Press, 1993), 360-383; y América Rodríguez, Making Latino News: Race, Language, Class (Thousand Oaks, CA: Sage Publications, 1999).
  25. Para obtener más información sobre las historias de la literatura, cine, radio y televisión de los latinos en los EE.UU., consultar "Part I: The History of Hispanic Literature in the United States," en Recovering the U.S. Hispanic Literary Heritage, eds. Ramón Gutiérrez and Genaro Padilla (Houston: Arte Público Press, 1993), 31-88; Nicolás Kanellos, ed., Herencia: The Anthology of Hispanic Literature of the United States (Oxford: Oxford University Press, 2002); Nicolás Kanellos, Hispanic Immigrant Literature: El Sueño del Retorno, (Austin: University of Texas Press, 2011); David R. Maciel, "Latino Cinema" en Lomeli, 312-332; Chon A. Noriega and Ana M. López, The Ethnic Eye: Latino Media Arts (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996), 3-78; Félix F. Gutiérrez y Jorge Reina Schement, Spanish-Language Radio in the Southwestern United States, Monograph No. 5, Center for Mexican American Studies, (Austin: The University of Texas at Austin, 1979), 3-17; y Nicholas Valenzuela, "Organizational Evolution of a Spanish-language Television Network: An Environmental Approach," PhD Diss., Stanford University, March 1985.
  26. Luis Leal, "The Spanish-Language Press Function and Use," The Americas Review 17, no. 3-4 (invierno 1989): 159.
  27. Para un análisis general sobre los sistemas de comunicación del mundo pre-hispánico, ver Leonardo Ferreira, cap. 1, "Whose Truth on True Street," en Centuries of Silence: The Story of Latin American Journalism, (Westport, CT: Praeger, 2006), 9-64; y Patrisia Gonzales, Red Medicine: Traditional Indigenous Rites of Birthing and Healing (Tucson: The University of Arizona Press, 2012).
  28. Wilson, Gutiérrez y Chao, 266-269; y Carlos Alvear Acevedo, Breve Historia del Periodismo (Mexico City, DF: Editorial Jus, 1965), 77-84.
  29. Al Hester, "Newspapers and Newspaper Prototypes in Spanish America, 1541-1750," Journalism History 6, no. 3 (otoño 1979); y Félix Gutiérrez and Ernesto Ballesteros, "The 1541 Earthquake: Dawn of Latin American Journalism," Journalism History 6, no. 3 (otoño 1979).
  30. Dennis J. Parle, "Novels of the Mexican Revolution Published by the Casa Editorial Lozano," The Americas Review 17, no. 3-4, (otoño-invierno 1989): 163-168. Otros artículos de este número también hacen referencia a la bibliografía y actividades literarias de Ignacio Lozano.
  31. Nicolás Kanellos, "Cronistas and Satire in Early Twentieth Century Hispanic Newspapers," MELUS 23, no. 1 (primavera 1998): 3-25; y Kanellos y Martel, 46-58.
  32. Algunos ejemplos se pueden encontrar en Raymond MacCurdy, A History and Bibliography of Spanish Language Newspapers and Magazines in Louisiana, 1808-1949 (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1951); y Gabriel Meléndez, Spanish Language Newspapers in New Mexico, 1836-1958 (Tucson: University of Arizona Press, 2005).
  33. Para obtener un ejemplo, véase Chavira.
  34. Algunos ejemplos se pueden encontrar en Nicolás Kanellos y Helvetia Martell; América Rodríguez, Making Latino News: Race, Language, Class (Thousand Oaks, CA: Sage Publications, 1999); Félix F. Gutiérrez y Jorge Reina Schement, "Spanish-Language Radio in the Southwestern United States," Monograph 5 (Austin: Center for Mexican American Studies, University of Texas at Austin, 1979); Maggie Rivas-Rodríguez, Brown Eyes on the Web: Unique Perspectives of an Alternative U.S. Latino Online Newspaper (New York: Routledge, 2003).
  35. Para acceder a la fotografía publicada el 13 de febrero de 1938 sobre el diseño a doble página, ver el número sobre medios de comunicación en español, Spanish Language Media Issue, Journalism History 4, no. 2, (verano 1977): 52-53. Un ejemplo de la petición a los lectores se encuentra en: "Que Periódico En Español en EE.UU. Ha Conocido Ud.?" La Prensa, 8 de marzo 1937, 1.
  36. Nicolás Kanellos, "The Press in Exile," en Kanellos y Martell, 8-28.
  37. Descripciones y citas extraídos del El Misisipí 1, núm. 10 (12 octubre 1808) y El Misisipí 1, num. 27 (10 diciembre 1808); y Wilson, Gutiérrez, Chao, 269-272.
  38. Kanellos y Martell, 10-11 para Varela, y 17-20 para Martí.
  39. Chabrán y Chabrán, 374.
  40. Para acceder a referencias sobre las restricciones de los medios de comunicación latinos durante la Primera Guerra Mundial, consultar Kanellos y Martell, 22-23 y la nota 35. Para una mayor descripción y análisis de las restricciones legales a la libertad de expresión durante la Primera Guerra Mundial, ver Geoffrey R. Stone, "World War I: 'Clear and Present Danger'?" cap. 3 en Perilous Times: Free Speech in Wartime from the Sedition Act of 1798 to the War on Terrorism (New York: W.W. Norton & Company, 2004), 135-233.
  41. Para obtener un análisis descriptivo de las actividades políticas y periodísticas de Ricardo Flores Magón, consultar Juan Gomez-Quiñones, Sembradores: Ricardo Flores Magón y El Partido Liberal Mexicano: A Eulogy and Critique, Chicano Studies Center, Monograph 5, (Los Angeles: UCLA Aztlán Publications, 1973). Para acceder a reediciones de artículos en Regeneración, véase Armando Bartra, Regeneración 1900-1918: La Corriente Más Radical de la Revolucion Mexicana de 1910 a Través de Su Periódico de Combate, (México City, DF: Ediciones Era, 1977). Para una descripción general de las experiencias de Ricardo Flores Magón y de Regeneración en los EE.UU., consultar Kanellos y Martell, 20-23.
  42. Kanellos y Martell, 106-114.
  43. Chabrán y Chabrán, 368.
  44. Kanellos y Martell, 78-106; Chabrán y Chabrán, 363-368; Meléndez, 11-62; y Doris Meyer, Speaking for Themselves: Neomexicano Cultural Identity and the Spanish-Language Press, 1880-1920 (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1996).
  45. Para consultar artículos de El Clamor Público ver Félix F. Gutiérrez, William Deverell y José Luís Benavides, eds., El Clamor Público Special Edition, California History: The Magazine of the California Historical Society 84, num. 2 (invierno 2006-2007).
  46. Descripción general de la importancia de los periódicos en español en el suroeste de los EE.UU. desde 1848 a 1900 disponible en Félix Gutiérrez, "Spanish-Language Media in America: Background, Resources, History," Spanish Language Media Issue, Journalism History 4, num. 2 (verano 1977): 34-41, 65-67.
  47. Para obtener una perspectiva histórica acerca de la llegada de los latinos a los EE.UU. y el impacto de estas migraciones en sus vidas, consultar Juan González, Harvest of Empire: A History of Latinos in America (New York: Viking, 2000).
  48. Kanellos y Martell, 28-73.
  49. John Burma, Spanish-Speaking Groups in the United States (Durham, NC: Duke University Press, 1954), 98-99.
  50. Spyridon Granitsas, "Ethnic Press Alive and Well, 440 Published in the U.S," Editor & Publisher, 28 de noviembre de 1970, 12.
  51. Para acceder a artículos sobre la historia de la familia Lozano y La Prensa en San Antonio, véanse artículos en “La Prensa Hispanic Journalism," The Americas Review 17, num. 3-4 (invierno 1989): 121-184.
  52. Para una mayor descripción de los periódicos dirigidos a grupos específicos, consultar Chabrán y Chabrán, 369-371; y Kanellos y Martell.
  53. Frank Trebín Lastra, Ybor City: The Making of a Landmark Town (Tampa: University of Tampa Press, 2006), 5, 41, 78, 92, 102, 106, 111, 121, 147, 160, 196 y 240; Gary R. Mormino y George E. Pozzetta, The Immigrant World of Ybor City: Italians and Their Latin Neighbors in Tampa, 1885-1985 (Gainesville: University Press of Florida, 1998), 4, 11, 97-98, 102-103, 131, 155, 247 y 297.
  54. "Three Generations, 85 Years, One Great Newspaper," La Gaceta (Tampa, Florida), 29 junio 2007, Sección B, 1-16.
  55. Balderrama y Rodríguez.
  56. Chavira; y Espinosa.
  57. Smith.
  58. Kanellos y Martell, 93-95; y Carlos Muñoz, Youth, Identity and Power: The Chicano Movement (New York: Verso, 1989), 19-46.
  59. Maggie Rivas-Rodríguez y Emilio Zamora, eds., Beyond the Latino World War II Hero: The Social and Political Legacy of a Generation (Austin: University of Texas Press, 2010).
  60. Para obtener más información sobre la historia sobre cómo los latinos y otras personas de color consiguieron tener acceso a la transmisión televisiva y otros medios digitales, consultar Juan González y Joseph Torres, "The Age Broadcasting," Parte IV, y "The Age of the Internet," Parte V en News for All the People: The Epic Story of Race and the American Media (London and New York: Verso 2011), 185-376. Para más información sobre los primeros años del desarrollo de la radio latina, véase Schement y Flores; Gutierrez y Schement,1-17; América Rodriguez, 26-45, y Valenzuela, 103-192.
  61. Consultar fuentes citadas en la nota 6 y Jesús Treviño, Eyewitness: A Filmmaker's Memoir of the Chicano Movement (Houston: Arte Público Press, 2001).
  62. Para una descripción detallada del movimiento chicano en los periódicos, véase Frank Del Olmo, "Voices for the Chicano Movement," The Quill, octubre 1971, 9-11.
  63. Rocío Zamora, A Cleansing Fire: The Rise of the Chicano Movement and the Church of the Epiphany (Los Angeles: Church of the Epiphany, 2005), 23-33.
  64. Para más información acerca de las publicaciones alternativas de los latinos, véase Chabrán y Chabrán, 374-379.
  65. Para obtener una descripción detallada sobre la transformación de El Miami Herald a El Nuevo Herald consultar América Rodríguez, 122-127.
  66. Para acceder a informes anuales sobre el marketing empresarial y los gastos en publicidad dirigidos a captar a la audiencia latina y su impacto en los medios de comunicación latinos, ver el número de diciembre de la revista Hispanic Business magazine, el anuario AdAge Hispanic Fact Pack, y el informe anual State of the News Media sobre los medios de comunicación latinos, obtenido del Proyecto de excelencia en periodismo elaborado por la Universidad de Harvard.  
  67. Arlene Dávila, Latinos Inc.: The Marketing and Making of a People (Berkeley: University of California Press, 2001); y Mayer.

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