Contents

Índice
Prólogo
El inicio de la batalla por la frontera
Las cuestiones acerca de la expansión hacia el oeste y la pelea por la frontera de Texas se entretejeron
Taylor ignora las peticiones
La victoria es de México
El dilema de un general
El sitio continúa
El armamento ofrece una clara ventaja
Repercusiones del enfrentamiento
La búsqueda conduce al pasado
Los rastros de granjeros/campesinos
Las condiciones antihigiénicas cobran su precio
Héroe o bandido
La guerra civil llega a Texas
Los franceses representan una amenaza
La reconstrucción del Fuerte Brown
Los esfuerzos del doctor tienen éxito
El aprendizaje en Fort Brown
Estalla la violencia
Ataca Pancho Villa
Contribuciones
El floreciente comercio lleva a la expansión de la Aduana de Estados Unidos y la investigación del Fuerte Brown

 
   

Los franceses representan una amenaza

El ejército de Estados Unidos volvió a tomar el Fuerte Brown, o lo poco que quedaba de él. Los confederados, en los últimos años del conflicto, no habían tenido ni la voluntad ni los recursos para hacer las múltiples reparaciones. En consecuencia, muchos de los soldados vivían en Brownsville, ocupando las casas de aquellos que habían escapado a México por temor a las represalias por el apoyo prestado a los confederados. Las tropas estacionadas en el fuerte se habían convertido en parte de la creciente presencia militar a lo largo de la frontera, originada por la preocupación sobre los sucesos en México durante la Guerra Civil. El gobierno central de la Ciudad de México se encontraba bajo la férula del austriaco Fernando Maximiliano José, conocido simplemente como Maximiliano, nombrado emperador mexicano por los franceses que habían invadido el país. El gobierno de los Estados Unidos amenazó con invocar la Doctrina Monroe a fin de invadir México si Maximiliano no renunciaba el poder. Los revolucionarios mexicanos también pedían la destitución del emperador. Pronto se desató la lucha entre dos facciones en Matamoros. El general Thomas L. Sedgwick entró a la ciudad supuestamente para proteger el consulado de Estados Unidos y a los demás extranjeros que vivían ahí, pero también para demostrar que estaba dispuesto a pelear para expulsar a los franceses. Sedgwick se retiró al cabo de una semana, cuando los bandos rivales dejaron de pelear y se unieron bajo el mando de Benito Juárez, quien había hecho fusilar a Maximiliano, y llegó a ser presidente.

Por un tiempo, el general Philip Sheridan estuvo al frente del fuerte y la base en la isla de Brazos de Santiago. Sheridan ya tenía asegurado su lugar en la historia, pues había comandado la caballería que abatió y obligó al general Lee a rendirse, finalizando así la Guerra Civil.

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La reconstrucción del Fuerte Brown

Planos de 1879 muestran un edificio del Fuerte Brown.
Estos planos de 1879 muestran un edificio del Fuerte Brown, que fue estudiado para su desmantelamiento posterior y dar paso a las instalaciones de la Aduana de Estados Unidos. El edificio, en su tiempo escuela y biblioteca, será reensamblado para visitas guiadas.

Con el paso de tiempo regresaron los ciudadanos de Brownsville, pues a muchos de ellos se les había otorgado el perdón por su apoyo a la causa confederada. Los soldados del fuerte continuaron radicando en Brownsville, pero ahora habitaban chozas temporales. Ya para 1867, se inició la reconstrucción en pleno, pero no bien había comenzado el proyecto cuando un poderoso huracán, uno de los peores que registra la historia, azotó la costa en octubre, dejando tras de sí una terrible devastación. Bagdad, tan importante durante la Guerra Civil, había sido literalmente destruida. La tormenta también había derribado muchos de los edificios en Brownsville y en Matamoros, arrancado techos y tirando muros. De nuevo el Fuerte Brown se encontraba en ruinas. Muchos de los nuevos edificios habían sido arrasados por los poderosos vientos. La reconstrucción comenzó de nuevo, bajo la administración del capitán Alonzo Wainwright, quien durante los siguientes doce años levantó entre 40 y 70 edificaciones, incluyendo siete piezas para los oficiales, un cuartel general y un hospital que, según se dice, era el más hermoso de todo el ejército en la nación. Fue durante esta época que el gobierno convirtió en cementerio nacional la pequeña isla que rodeaba la Resaca del Fuerte Brown, para las víctimas de la guerra mexicoamericana (incluyendo el mayor Jacob Brown), la Guerra Civil, así como de las muchas epidemias que asolaron el fuerte.

En 1990, los arqueólogos localizaron varias capas de subsuelo con piezas de ladrillo detrás del Centro Cívico de Brownsville. El investigador William Hunt cree que una de estas capas corresponde a los restos de la destrucción del huracán de 1867 y la resultante demolición de los edificios. De estar en lo correcto, estos descubrimientos pueden ayudar a futuros investigadores a identificar otros restos dejados por la tormenta y los nuevos edificios que se construyeron después.

El arqueólogo Douglas Potter también descubrió piezas de alfarería, trozos de vidrio, fragmentos de ladrillos y pedazos de metal que provenían quizá de los talleres del Fuerte Brown. En 1869, aparentemente se encontraban en el mismo lugar los talleres de herrería, carpintería y pintura.

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Los esfuerzos del doctor tienen éxito

En los años de 1800, el doctor Randall Mackenzie prestó servicio en el Fuerte Brown, y se hizo famoso por su función en las batallas en el oeste del Cuarto Regimiento de Caballería, en contra de los indígenas que combatieron a los primeros pobladores que querían asentarse en sus tierras. La Novena y Décima Caballerías, conocidas como Buffalo Soldiers, también estuvieron estacionadas en el fuerte. De acuerdo con el historiador Aiken, estos soldados afroamericanos se consideraban entre los más profesionales de los que prestaron servicio en el fuerte durante el siglo XIX. Desde el Fuerte Brown, éstos patrullaron más kilómetros que cualquier otro destacamento en esa época.
El Museo Histórico de Brownsville está situado en lo que antes fue el Ferrocarril del Pacífico Sur.
El Museo Histórico de Brownsville está situado en lo que antes fue el Ferrocarril del Pacífico Sur. La fachada muestra la influencia de la arquitectura mexicana en el pueblo fronterizo.

Durante la mayor parte del los últimos años de ese siglo, la vida en el fuerte podría ser descrita como rutinaria. Había patrullas ocasionales que perseguían ladrones de ganado, pero muy pocas actividades diferentes de ésta. Para muchos soldados destacados en este tipo de lugar, la vida era bastante aburrida. El alcoholismo era un problema grave, y en aparencia empeorado por la mala calidad del whisky vendido a los soldados en Brownsville. Las epidemias continuaron asolando a los soldados, especialmente la mortal fiebre amarilla.

En 1882, en pleno brote de la enfermedad, llegó un joven cirujano militar, el teniente William Gorgas. Dado que él nunca había contraído la fiebre amarilla y por lo tanto no era inmune, sus superiores le prohibieron entrar al hospital. Gorgas hizo caso omiso de la orden y llevó a cabo estudios post mortem en las víctimas fallecidas, y tan pronto como sus experimentos médicos fueron descubiertos, se le arrestó. Sin embargo, Gorgas pudo salir librado del problema y fue liberado pocas horas después. Por su trabajo en el fuerte y más tarde en Cuba, el médico pudo determinar la manera de eliminar la enfermedad.

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El aprendizaje en Fort Brown

Por las mismas fechas en que llegó Gorgas al Fuerte Brown, se inició la construcción de una pequeña edificación de dos cuartos, que funcionaría como escuela y biblioteca para los soldados y sus familias. Nombrado Edificio 2, en 1879 la estructura fue diseñada originalmente de madera. Pero al año siguiente otro poderoso huracán azotó el sur de Texas, provocando de nuevo una gran destrucción en Matamoros, Brownsville y el Fuerte Brown. Después de examinar los daños en las construcciones de madera, los oficiales decidieron que el Edificio 2 debería tener paredes de ladrillo.

El arqueólogo Randall Moir y su grupo concluyeron que el Edificio 2 se construyó entre 1882 y 1884, aproximadamente. Desde entonces hasta 1907, funcionó principalmente como escuela. No hay registros del uso que le asignaron entre 1907 y 1922. Documentos de 1922 parecen indicar que el lugar servía para alojar soldados o bien invitados del fuerte. En determinado momento bien pudo usarse como oficina de correos. Posteriormente funcionó como el Mueso de la Sociedad Histórica de Brownsville.

Gracias a la Administración General de Servicios y a la ciudad de Brownsville, el edificio se ha conservado en lugar de derribarse, cuando se requirió su demolición a causa de la expansión de las instalaciones de la Aduana de Estados Unidos. Se estudió cuidadosamente la edificación, después se procedió a su desmantelamiento, y en este momento se encuentra almacenada para su posterior reubicación en un lugar aún no determinado, donde los visitantes podrán compartir el pasado de la zona.

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Estalla la violencia

Una postal de los años de 1920 muestra la puerta de acceso de la calle Elizabeth al Fuerte Brown.
Una postal de los años de 1920 muestra la puerta de acceso de la calle Elizabeth al Fuerte Brown. El lugar alojó soldados durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.

En 1906 se corrió la voz de que los soldados blancos destacados en el Fuerte Brown iban a ser reemplazados con la 25a. Infantería, integrada por afroamericanos, soldados recios que habían servido en las naciones indígenas de Nebraska. Los rumores pintaban al nuevo grupo casi como bárbaros que orquestarían tremendas orgías, así como violaciones. Para cuando llegaron los soldados, se encontraron con un generalizado clima de desconfianza y abierta antipatía. Algunos fueron insultados, empujados e incluso golpeados. Las cantinas anteriormente abiertas para los soldados blancos, ahora cerraban sus puertas a los recién llegados.

Una noche, ya tarde, un pequeño grupo de soldados disparó contra algunas residencias en Brownsville y entró a una cantina por la fuerza, donde mató a tiros al cantinero. También hirieron en la mano a un policía y mataron a su caballo. Dispararon también al Hotel Miller, el mejor del pueblo. Esta agresión provocó alboroto, así como audiencias en el Congreso. Eventualmente se dio de baja a los soldados negros del Fuerte Brown y el destacamento fue desactivado. En 1909, las tumbas del cementerio militar -incluyendo los restos de Jacob Brown- fueron exhumadas y trasladadas al Cementerio Nacional en Pineville, Lousiana.

Ya para 1910, el fuerte parecía un pueblo fantasma con los edificios vacíos y el ganado pastando en los alrededores, pero los acontecimientos en México entrarían en juego nuevamente. En 1911, Porfirio Díaz renunció su puesto como presidente, después de 31 años en el poder. La lucha se desató entre las facciones que luchaban por elegir a su sucesor. Por el año de 1913, el consulado estadounidense en Matamoros reportaba el pillaje en las calles, por lo que se envió de nuevo un destacamento de soldados al Fuerte Brown.

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Ataca Pancho Villa

El resentimiento por largo tiempo acumulado entre Estados Unidos y México resurgió de nuevo en 1915. En abril, dos oficiales del grupo distinguido despegaron en un pequeño aeroplano desde el campo de prácticas de la caballería. Su misión era espiar los movimientos de los mexicanos aliados con el revolucionario Francisco "Pancho" Villa. Los pilotos argumentaron que nunca cruzaron a territorio mexicano, pero ya fuera verdad o no, los mexicanos dispararon al avión con metralleta otro armamento. El aeroplano volvió a salvo, pero con la distinción de ser el primero en Estados Unidos en ser atacado.
El antiguo hospital del histórico Fuerte Brown.
El antiguo hospital del histórico Fuerte Brown es ahora parte del Texas Southmost College.

En octubre del mismo año, los bandidos separaron las vías del tren, a menos de diez kilómetros del norte de Brownsville, provocando el descarrilamiento del tren y la muerte del maquinista. Acto seguido, los atacantes abordaron el tren y mataron a dos pasajeros. Poco después, Pancho Villa, con una partida de 400 elementos, invadió Estados Unidos y atacó Columbus, Nuevo México. Los villistas incendiaron partes del pueblo y mataron a 19 personas antes de emprender la huida a México. El presidente Woodrow Wilson envió tropas a lo largo de toda la frontera, volviendo con esto la vida en el Fuerte Brown.

El fuerte también prestó servicio durante las dos guerras mundiales. Durante el activamiento de las fuerzas en la Segunda Guerra Mundial, el 12o. Regimiento de Caballería fue transferido del fuerte y sustituido con el 124o. Regimiento de la Guardia Nacional de Texas, el último en el país en abandonar la práctica a caballo, y asimismo el último estacionado en el Fuerte Brown. Esta unidad peleó en Burma, en el Lejano Oriente, dejando atrás a un puñado de soldados en el fuerte, que pronto fue puesto fuera de servicio. En 1948, lo que una vez se conoció como Fuerte Brown pertenecía ahora a la Ciudad de Brownsville, o más bien al Texas Southmost College.

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Contribuciones

La Administración de Servicios Generales de Estados Unidos financió esta publicación, así como la investigación arqueológica e histórica en las instalaciones de la Aduana de Estados Unidos, donde una vez estuvo el Fuerte Brown. El Centro Arqueológico del Sureste del Servicio de Parques Nacionales coordinó el proyecto. El equipo del Sitio Histórico Nacional de la batalla de Palo Alto contribuyó con su experiencia y las gráficas. Las gráficas y la información fueron amablemente ofrecidas por el equipo del Museo Histórico de Brownsville y la Asociación Histórica de Brownsville. Joe Galvan del servicio de costumbres de Estados Unidos asistió a la traducción española de la versión.

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La primera página

 

He aquí los remanentes de las murallas de tierra del original Fuerte Brown.
He aquí los remanentes de las murallas de tierra del original Fuerte Brown. El fuerte fue abandonado al terminarse la guerra entre Estados Unidos y México y la tierra sirvió para construir riberos a lo largo de las orillas del Río Bravo. Posteriormente fueron construidos dos más fuertes muy cerca que también llevaran el mismo nombre. Por medio de excavaciones e investigaciones, los arqueólogos han aprendido mucha acerca de la historia de éstos.

El floreciente comercio lleva a la expansión de la Aduana de Estados Unidos y la investigación del Fuerte Brown

El surgimiento del comercio entre Estados Unidos y México originó prontamente la expansión reciente de las instalaciones para las oficinas de administración y la inspección de camiones, cerca del Puente Internacional, que enlaza Brownsville, Texas con Matamoros, Tamaulipas. La investigación arqueológica e histórica precedió a la construcción, de manera que no se perdiera importante información del lugar.

Solamente en el área de Brownsville, se da un promedio de más de tres mil millones de dólares en productos que cruzan la frontera con destino a Estados Unidos vía los puentes internacionales, que anualmente cruzan cerca de seis millones de vehículos. Los camiones, que suman 300,000 aproximadamente, transportan todo tipo de productos, desde agrícolas hasta textiles, sin olvidar partes automotrices.

El Servicio de Aduanas del Departamento de Hacienda en Estados Unidos monitorea este tráfico a fin de prevenir la entrada de drogas y armas ilegales, alimentos contaminados, productos falsificados y demás contrabando. "Estamos aquí para hacer valer cerca de 500 leyes y para proteger a los residentes de Estados Unidos", explica Jorge Flores, Director del Puerto.

La intercepción de narcóticos ilegales es la máxima prioridad, por lo que los agentes de aduana en los puentes internacionales con frecuencia detienen a potenciales contrabandistas que tratan de internar drogas a Estados Unidos, labor en la que auxilian perros entrenados expresamente para detectar droga escondida.

En colaboración con los inspectores de inmigración y los inspectores del Departamento de Agricultura, los agentes aduanales tratan de facilitar el tráfico de productos legales a través de la frontera, flujo que se ha incrementado significativamente con los nuevos tratados comerciales entre las dos naciones. "Estamos caminando sobre una cuerda floja. Es una cuestión de mantener el equilibrio.", dice Flores. "Tratamos de enfocar nuestra responsabilidad de detener el tráfico de productos ilegales sin sacrificar la eficiencia." Asimismo añade: "Estamos aquí para proteger los intereses del público."

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