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Análisis de los hechos

Lectura 3: El San Pedro y el desastre del naufragio de 1733

Para los primeros años de la década de 1730, algunos aspectos del sistema de flotas habían cambiado. Los galeones eran más grandes, elegantes y no tan armados como en tiempos pasados. Para entonces, los ingleses, franceses y holandeses vendían con éxito sus propios productos en las colonias americanas. Mientras la amenaza de ataques a las embarcaciones españolas fue disminuyendo, España empezó a concentrarse en mantener su cuota de comercio .1 Las flotas tendían a navegar cada dos o tres años durante este periodo.

El 2 de agosto de 1732, una flota dirigida a Nueva España partió de España bajo el mando de Don Rodrigo de Torres. La flota llegó a Veracruz a inicios de octubre y permaneció allí hasta después de las transacciones comerciales. Demoras al recibir y cargar las mercancías impidieron que la flota partiera para la Habana hasta finales de mayo. Para mediados de junio la flota había llegado a la Habana y se estaba preparando y cargando con más carga y pasajeros. A pesar de que la temporada de huracanes ya había empezado, el General Torres sabía que la Corona necesitaba urgentemente su parte de los 12 millones de pesos del tesoro registrado a bordo del convoy.

La flota finalmente partió para España el 13 de julio de 1733 llevando oro, plata, pieles curtidas, especias raras, tabaco, porcelana y joyas preciosas. En ese momento, el convoy estaba formado por cuatro galeones armados y 17 o 18 embarcaciones mercantes, incluyendo el San Pedro. La travesía de regreso debería haber durado de seis a ocho semanas.

Después de divisar los cayos de la Florida al segundo día, el General Torres ordenó que los botes regresaran a la Habana ya que los vientos indicaban que se aproximaba un huracán. El esfuerzo fue en vano y para el anochecer la mayoría de los navíos habían naufragado y se habían dispersado unas 80 millas a lo largo de los cayos de Florida. Solamente un navío regresó a salvo a la Habana. El marino español Don Alonso de Herrera Barragán luego recordaría:

El 14 de julio divisamos la tierra de los cayos de Florida. A las 9 de la noche, el viento empezó a rolar del norte. Empezó a soplar más fuerte hasta el punto que todos supimos que se avecinaba un huracán. Nos encontramos cerca de los cayos mencionados, con un viento y un mar tan violentos que nos fue imposible gobernar nuestros navíos, y cada nueva ráfaga nos azotó con una fuerza renovada.

Al día siguiente, se dio señales de regresar a la Habana, pero nos fue imposible lograrlo porque el viento venía del sur sin disminuir su fuerza o apaciguar el mar. Para las 10:30 de esa noche todos habíamos varado en los cayos a lo largo de entre 4 y 7 km.2

Afortunadamente, la tormenta no destruyó totalmente todos los navíos y la mayoría encallaron en aguas poco profundas. Los sobrevivientes muy pronto establecieron campamentos en la orilla y empezaron a recuperar comida y provisiones de los naufragios. Algunos navíos llegaron rápidamente de la Habana para rescatar a los sobrevivientes y recuperar tantas riquezas y bienes hundidos como fuera posible. La ubicación de los restos fue localizada en mapas y se iniciaron las operaciones de rescate.

El San Pedro, cuya carga incluía 16.000 pesos en plata mexicana y varias cajas de porcelana china, varó en aguas poco profundas y permaneció relativamente intacto. Casi toda la carga fue recuperada y llevada al campamento de rescate más cercano. Se reflotaron algunos de los otros navíos y los demás (incluyendo el San Pedro) se quemaron hasta el nivel del mar para que los buzos pudieran llegar a sus bodegas  pero los piratas no los descubrieran. Al cabo de tres meses, los funcionarios reales en la Habana comunicaron a la Corona que todo el tesoro registrado, así como una parte del que no lo estaba, se había recuperado. El hecho de que se hubiera recuperado más tesoro del que había sido registrado oficialmente demuestra que  los comerciantes con frecuencia hacían uso del contrabando para evitar los impuestos.

Preguntas para la Lectura 3

1. ¿Cuáles fueron los cambios que había sufrido la flota española cuando partió la de 1733?

2. Trace una línea cronológica para la flota de 1733, desde la fecha en que dejó España hasta el naufragio en los cayos de Florida.

3. ¿Qué le sucedió al navío San Pedro durante y después del huracán?

4. ¿Cómo fue posible que los españoles recuperaran más tesoro del que había sido registrado inicialmente?

La lectura 3 fue compilada a partir de Robert F. Marx, The Search for Sunken Treasure: Exploring the World’s Great Shipwrecks (Toronto: Key Porter Books, 1993; Della Scott-Ireton y Barbara Mattick, “San Pedro” (Monroe County, Florida) National Register of Historic Places Registration Form (Washington, D.C.: U.S. Department of the Interior, Programa del National Park Service, 2001); Roger C. Smith, “Treasure Ships of the Spanish Main: The Iberian-American Maritime Empires,” En Ships and Shipwrecks of the Americas, editado por George F. Bass; Timothy R. Walton, The Spanish Treasure Fleets (Sarasota, Florida: Pineapple Press, Inc., 1994); y Robert M. Weller, Galleon Alley: The 1733 Spanish Treasure Fleet (Lake Worth, Florida: Crossed Anchors Salvage, 2001).

1Robert M. Weller, Galleon Alley: The 1733 Spanish Treasure Fleet (Lake Worth, Florida: Crossed Anchors Salvage, 2001), 17.
2 Weller, 281

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